lunes, 23 de febrero de 2009

Recomendaciones del mes

A partir de ahora, iré publicando cada cierto tiempo entradas bajo este título, con el fin de hacer ciertas recomendaciones sobre todo tipo de ocio, ya sea películas, libros, series, y demás. No necesariamente van a aparecer cada mes, sino que lo haré cuando me apetezca recomendar algo, y no siempre serán cosas actuales, es decir, puedo recomendar una película que he visto el día anterior o un libro que me leí hace 10 años, da igual.

Seguramente no coincidiremos en muchas de las valoraciones que haga, por eso tenéis el apartado de los comentarios, para que vosotros también aportéis ideas diferentes o si queréis también recomendaciones. Aquí somos libres. Bien, pues allá vamos:


- LA VIDA DE LOS OTROS:

De las pocas veces que los Oscars de Hollywood hacen justicia. Y es que esta obra se llevó el de mejor película extranjera y es un ejemplo que demuestra que en Alemania es uno de los sitios donde se hace mejor cine europeo. No os voy a contar nada del argumento, es mejor no saberlo, pero es una película recomendable 100%, con un guión muy cuidado, actuaciones sobresalientes, y con un final que… bueno, mejor lo veis.





- WALL-E:

La conocéis todos, qué voy a decir de ella. Maravilla visual con uno de los personajes más entrañables que ha dado el cine en los últimos años (o más). Mucho se ha hablado del mensaje ecologista, que está ahí, eso no lo voy a negar, pero es que esta joyita es mucho más que eso, y te das cuenta con ver sólo los memorables 20 minutos, donde no hay ni una sola línea de diálogo, ni falta que hace. Todo es admirable, con secuencias que muy difícilmente se olvidan, como el baile fuera de la nave, genial. A verla, ya!

miércoles, 18 de febrero de 2009

Tod@s son iguales

“Todos los tíos son iguales”, “Todas las tías son iguales”. Aquí tenéis las que son, probablemente, dos de las frases más estúpidas de la humanidad. No entiendo qué puede llevar a una persona a afirmar semejante sandez. Puede ser rencor, despecho, odio, falta de inteligencia (lo más seguro), no lo sé, pero es algo muy común.

Normalmente uno se enfada con una persona por tal o por cual cosa, pero de ahí a afirmar semejante tontería va un mundo. Por que si os fijáis, estas memeces se suelen decir para mal. Cuando alguien hace un gesto bonito, sea de amistad, de amor o de admiración, o similares, nunca se generaliza de este modo, ¿por qué?, que alguien me lo explique si puede. Siempre se recurre a ellas cuando alguien está jodido con su pareja o con quien quieres que lo sea. O sea, un sinsentido.

Yo cuando alguien dice esto, me paro a pensar y digo: “Si todos los hombres somos iguales, esta mente pensante está diciendo que Paquirrín es igual que Pérez Reverte, por ejemplo, o que Belén Esteban está a la misma altura que la ministra de Educación, en el caso contrario. Es algo difícil de entender, aunque a mí personalmente estos comentarios me dicen mucho de una persona, y no precisamente a su favor.

Creo que es algo que se ha impuesto entre la gentecilla (genuinamente adolescente o de igual edad mental) que está jodida por temas amorosos y/o sexuales, y en vez de ver que ha sido sólo una persona la que le está fastidiando, recurren a la generalización. Me encanta. Y si tienes la mala suerte que todos los tíos/tías que conoces son como piensas, es que eres cortic@ de miras y sólo te fijas en lo chungo (aunque lo chungo es un buen reclamo sexual, o sea, a peor trato, más atracción, en este tipo de individuos, claro), y eso es algo que se debe corregir, porque si no puedes acabar muy mal.

Estas expresiones las hemos dicho todos alguna vez (aunque se lo he escuchado más a mujeres que a hombres), ¡pero de hay quien lo piensa en serio!, y encima lo dicen en público, para demostrar a los cuatro vientos lo idiotas que son. Lo dicho: mentes lúcidas

jueves, 12 de febrero de 2009

Cosas "guais"

El cambio en la forma de pensar de la sociedad está dando como resultado el que muchos de nosotros sigamos ciertas directrices para no quedarnos rezagados en el tema de las modas. Vale, ya no nos vestimos como antes, no nos peinamos como antes, hay muchas cosas que han cambiado. Pero en muchos casos, estos cambios son un poco, ¿cómo decirlo?... “guais”. Son ropas, complementos, actitudes, looks, que de alguna manera llaman la atención, normalmente para mal, o sea, hacen que su portador sea ridículo a ojos de alguien medianamente normal. Y no estoy diciendo que todas sean absurdas, muchas de las que a continuación voy a escribir las he usado yo también, y seguro que tú también, pero son “guais”.

Normalmente una persona “guai” suele tener la mayoría de estas gracietas (permitidme llamarlas así), y lo peor de todo es que en casi todos los casos son auténticos reclamos sexuales (algo así como las plumas del pavo real pero en cutre, ya me entendéis). La persona del otro sexo, no sé porqué, se ve enormemente atraída por los individuos que portan cosas “guais” o que tienen actitud “guai” (esta actitud, que es más importante que los complementos, el lo que impera en el 70% de la población juvenil actual).

Para poder denominar a muchos de estos objetos, voy a utilizar diminutivos, y esto tiene una explicación. Un factor muy importante en la actitud “guai” es llamar a las palabras con una terminación “ –ito” (ejemplo: sol à solecito). Así que el lenguaje de este post se verá diluido para poder expresarme de esta forma tan llamativa.

Lo que voy a hacer es hacer una lista con las cosas “guais”, da igual la raza, pijos, grunges, hippies (o como se escriba), heavies, poperos, posteriormente iré colgando nuevas entradas con las cosas que me vaya acordando, porque son muchas. Os animo que en los comentarios escribáis vosotros también cosas que consideréis “guais”, que seguro que también sabéis, sólo tenéis que empezar la frase con “Es guai…”. Y repito, muchas incluso las hemos usado nosotros alguna vez, así que nadie se ofenda si pongo que haya usado alguien!!!!! Allá vamos:

· Es guai llevar gorrita dentro de un bar

· Es guai hablar como con asco (ejemplo: como el cantante del Canto del Loco)

· Es guai andar con desgana, como apollardao

· Es guai llevar un polo encima de una camisa

· Es guai llevar rastas

· Es guai tener un perro callejero

· Es guai hacer malabares en los semáforos

· Es guai llevar el cuello del polo, camisa, cazadora, levantado

· Es guai tomarte una cervecita al solecito

· Es guai ir en monociclo por la calle (sí, lo he visto)

· Es guai tener bicicletita para ir a 200 m. de tu casa

· Es guai ponerte un lápiz a modo de pendiente

· Es guai escuchar los Delincuentes

· Es guai ponerte manga corta cuando sube 1º la temperatura y viceversa

· Es guai llevar gafitas de sol dentro de algún sitio (esto es de lo más guai)

· Es guai ponerte un pendiente de coco

· Es guai parecerse a Santi Millán

Bueno, voy a parar, que esto ocupa ya mucho espacio, pero quedan millones!!!. Más adelante escribiré otro post con más cosas “guais”. Ya sabéis, escribid vosotros.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Vida y Destino


A veces, de vez en cuando, muy de vez en cuando, se cruza en la Vida de uno algo que tras el transcurrir de los años sigue indeleble en la memoria. Por más que pase el tiempo y éste intente borrar parte de nuestros recuerdos, las sensaciones, los momentos inolvidables son imposibles de eliminar. Cada uno tendrá los suyos, que serán muy distintos seguramente a los de los demás, pero en el fondo, seguro que la sensación que nos produce es similar en todos. Y no sabemos cómo llegan ahí, será cosa del Destino o de la Providencia, como dirían algunos, pero llegan.

Todo esto os lo suelto porque uno de esos recuerdos que tengo grabado en la memoria es un libro, o quizás debería decir EL LIBRO (para mí, claro). Porque tengo que decir que Vida y Destino, de Vasili Grossman se ha convertido para un servidor en mucho más que un libro. Supongo que no soy el único que piensa así, porque basta que busquéis algo sobre él en cualquier sitio para ver el revuelo que provocó su reedición: “La mejor novela del siglo XX”, “El Guerra y Paz de la Segunda Guerra Mundial”, “Una historia que te cambiará la vida”, vaya, una serie de alabanzas interminable. Lógicamente cuando uno ve esto tiende a pensar que eso está muy bien, pero que seguro que es un tostón sólo apto para literatos sesudos (como Cien Años de Soledad, que me pareció pesadísimo). Pues aún así me arriesgué y me lo compré. Una edición fantástica en pasta dura pero de tamaño medio, manejable y con una impresión muy buena. La portada lo dice todo, genial.

¡Más de mil páginas! ¿Qué locura era esa? Empiezo a leer y el principio me resulta enrevesado, no sé dónde se sitúa la acción ni lo que está pasando, y eso que acabo de comenzar. Pues vaya. Continúo leyendo, y, poco a poco, van apareciendo personajes cada vez más interesantes y mejor dibujados, situados casi todos ellos en la batalla de Stalingrado o en sus repercusiones. No sólo aquí, también hay actos en las cárceles para disidentes soviéticos (por cierto, aquí se produce un interrogatorio igual al que pude ver hace poco en la magnífica película “La Vida de los Otros”), en campos de concentración nazis, en institutos de investigación, vamos, una panoplia extensísima de lugares y situaciones muy bien enlazadas entre sí.

Podría pensarse a priori que todo esto es muy típico y muy recurrente, es verdad que el temita de la SGM lo hemos visto ya desde todos los ángulos, pero la maestría que destila Grossman, la sensibilidad que imprime a casa circunstancia, hace que todo sea admirable. Hay una parte realmente emotiva, donde podemos leer una carta que una madre judía le envía a su hija desde el gueto, que puesto en manos de otro autor podría haber parecido vacía de contenido y usarla como recurso fácil para el sentimentalismo. Aquí no, es de una sobriedad y una exquisitez, cargada de una esperanza impensable en el sitio desde donde está escrita.

Todo el libro está repleto de la crítica que el escritor quería poner de manifiesto, y aquí ninguno de los dos bandos sale bien parado (él era ruso). Por ello, la KGB le confiscó los escritos (¡incluso los rollos de la máquina donde lo escribió!) antes de su publicación y prohibió su distribución. Hubo quien dijo que este libro no podría salir a la luz ni en 200 años. Afortunadamente se equivocó.

¿Recomendarlo?, pues no sé qué decir, porque no es un libro fácil. La cantidad de personajes puede llevar a veces a confusión (menos mal que se adjunta un índice con todos ellos), y a quien esté más acostumbrado a leer literatura más comercial le costará más (como fue mi caso). Pero os digo que merece la pena, hace que reflexiones del porqué de todo aquello (Grossman lo vivió de primera mano, él fue corresponsal de guerra en las trincheras), cómo los ideales de la época no valían para nada, cómo de diferentes y en el fondo tan iguales era tanto el comunismo como el fascismo, en una obra que te enseña como pocas cómo funcionaban los totalitarismos de aquel oscuro capítulo de la historia.

Seguro que me dejo algo, pero creo que ya me he extendido demasiado, y voy a dejarlo aquí, aunque seguro que vuelvo pronto ha hacer otro comentario de esta Obra Maestra.

“En el gueto, es el lugar del mundo donde hay más esperanza”