lunes, 2 de marzo de 2009

Obama


Dicen muchos, que Fernando VII fue el rey más infame de la historia de España. Yo no sé si los que esto afirman tendrán razón o no, porque para bien o para mal no nos tocó vivir aquella época, pero afirman que durante su reinado, en el cual tuvo lugar el famoso 2 de mayo, nació el germen de la Guerra Civil Española.

Con esto quiero decir que en todos los países siempre ha habido gobernantes, sean de la índole que sean, ansiosos de poder, déspotas, infames, locos, dictadores, sangrientos, etc. Así podemos llegar a uno de ellos que a mí no me encuadra en ningún grupo de estos, y teniendo en cuenta la historia de la humanidad, esto es, cuanto menos, curioso. Supongo que ya os estaréis haciendo una idea de que hablo de George W. Bush. Porque este títere, no es ni un dictador, ni un rey ávido de poder, ni un idealista radical, ni nada de eso. Simplemente es un tonto. Aunque pensándolo mejor los adjetivos que me vienen a la cabeza podría ser estúpido, idiota, simplón y demás sinónimos. Nadie fuera de Estados Unidos se explica cómo este hombrecito, que apenas tiene estudios, llegó a ser presidente de la superpotencia mundial. Cómo estuvo durante 8 años en la Casa Blanca haciendo no se sabe qué y encima mal. Claro, lo más sonoro fue (es), cómo no, Irak, pero aquí se unió con otros personajillos de igual grado intelectual que él (me ahorraré los nombres, pero entre los tres no llegan a sumar medio cerebro), para dejar un país azotado por una autocracia, aún peor. ¿Cómo puede hacerse eso?, es difícil.

Afortunadamente todo llega a su fin (en este caso), y estos “intelectuales” a los que me refería antes han ido desapareciendo de nuestras vistas (bueno aquí aún colea alguno), siendo nuestro amado Bush el último en dejar el barco. ¿Qué le deparaba ahora al pueblo estadounidense? Pues a priori incertidumbre, porque, ¿iban a apostar por una política continuista votando a los republicanos, o decidirían darle un giro decantándose por los demócratas? Esto en principio era algo complicado, porque hacía falta un cambio, pero por parte demócrata ¿quién iba a aparecer que hiciera olvidar el desastre anterior?

La cosa no pintaba bien, pero poco a poco fue apareciendo en boca de muchos un candidato joven, moderado, que poco tenía que ver con los ideales conservadores de la anterior administración. Tenía en frente una dura rival para lograr ser elegido como candidato a la Casa Blanca, pero contra todo pronóstico consiguió imponerse a la que en un principio estaba mejor colocada: Hillary Clinton.

En la campaña electoral iba a medirse al candidato republicano J. McCain, con su segunda de a bordo, la ultraconservadora S. Palin. A mí esta pareja me daba miedo, sobre todo por ella, capaz de decir cosas tan preocupantes como que se dejaría de lado la Teoría de la Evolución en la enseñanza, que pertenecía a la Sociedad del Rifle, y me paro ahí porque no soy capaz de escribir más gilipolleces. Afortunadamente, en el día de las elecciones, los estadounidenses hicieron gala de una sensatez que medio mundo creíamos que no tenían y optaron por el cambio, haciendo del ya clásico “yes, we can” toda una filosofía.

Y vaya que pudieron, Obama arrasó y comenzó para muchos una nueva era, contraria a todo lo que se había estado haciendo en los 8 años anteriores. El caso es que el nuevo presidente hace gala de un mensaje que llega, convence y tiene una facilidad para crear admiración hacia su persona pocas veces vista. En mi opinión son varios factores los que hacen de este político algo diferente, y el primero es que no parece un político. Me explico, su forma de llegar a la gente no es habitual, porque todo es (o le queda) muy natural, sin los clichés típicos de los mítines, ni las formas, por supuesto, es todo un predicador. Luego la voz. La voz es muy importante en una persona, y hay que admitir que llega, porque no es lo mismo la voz de bobo de George W. que la de Obama. A mi entender esto ha sido muy importante, aunque parezca algo intrascendente. Pero lo que ha hecho que se gane la simpatía de medio mundo ha sido su sencillez, a ojos de cualquiera es un ser terrenal, que lo mismo lo vemos en chándal y gorra que yendo a su peluquería de toda la vida. Porque la sencillez es, para un servidor, una de las tres más grandes virtudes que puede tener una persona. Aparte que transmite su mensaje con una fuerza y una confianza abrumadora. Muchos se preguntan si no será el sueño del que habló Martin Luther King, puede ser.

Lo que queda claro es que ha dado esperanza a su país (¿y al mundo entero?), que parece que ya no hay un peligro constante al frente de una superpotencia, ni en manos de un fantoche (sí, todos estamos bajo la batuta de EEUU, nos guste o no); se ha producido un cambio, tal y como rezaba la inteligentísima campaña electoral del señor Obama.

Si hay algo seguro en todo esto, es que tarde o temprano va a decepcionar, el caso es cuándo y cómo, porque son tales las expectativas creadas, que no defraudar lo veo imposible. El tiempo lo dirá, y espero equivocarme.

Para finalizar, volviendo al párrafo que abría este post, no puedo evitar preguntarme si el daño que ha hecho el señor Bush, no sólo en su país, sino en todo el mundo, tenga consecuencias no ahora, sino en el futuro, como sucedió aquí en España, porque eso es lo malo de las semillas, que las malas también brotan. Yo creo que es una posibilidad remota, pero la Historia está ahí para eso, para ver las consecuencias de los actos. Sólo el tiempo hablará.

Con todo esto: “bienvenido Mr. Obama”.

2 comentarios:

  1. En primer lugar enhorabuena por tu profunda e inteligente reflexión acerca del cambio esperado y necesario y sobre si de las cenizas que ha dejado "el ranchero loco", surgirá o brotará la semilla del odio o de la guerra entre pueblos.
    En mi opinión, las consecuencias (malas), ya están ahí, es decir desde su mandato, el odio creciente del mundo musulmán hacia occidente ha ido creciendo de forma alarmante y sobre todo preocupante, y no olvidemos el reciente, o mas bien dicho sempiterno conflícto palestino-israelí, con estados unidos como telón de fondo y los radicales islámicos, aún mas excitados. La semilla como bien dices, está ahí, y en mi opinión ya ha cmenzado a dar sus primeros y terribles frutos...pero desde luego el alcance y como tu dices, solo el tiempo dirá. Obama, representa no solo el cambio, sino la esperanza también de miles de personas en américa, sobre todo negros, de un país en donde tengan presencia y voz, puedan contar con una asistencia sanitaria etc..., sin embargo el trance financiero actual complica demasiado el sueño de cambio de Barack, pero confío en su capacidad como gobernante y en su visión colectiva, como ha demostrado hasta ahora, no lo va a tener facil desde luego, pero confiemos en el.

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  2. Felicidades!! Reflexión directa y sin florituras. Yo veo muy positivo este cambio, ya que rompe con la tradición de presidentes más preocupados de mantener contentos a los sectores sionistas que a sus votantes. Espero que no nos llevemos un desengaño, y veomos pronto dólares con el In Barack We Trust. Saludos.

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