martes, 7 de abril de 2009

El Club de la Comedia (I)


Ya sé, querido lector, que si estás viendo la foto adjunta a este artículo, puedes sentirte un poco incómodo si tienes tendencias religiosas. Y te comprendo, porque entiendo muy bien que puede suponerte un tema un tanto incómodo, y creas a priori que estas líneas pueden atentar contra tus creencias o tu fe. No me gustaría que pensaras así, puesto que no es esa mi intención. Tan sólo voy a exponer lo que pienso de una comunidad que gracias a sus propios logros se está devaluando cada día más. Y claro que no voy a ser totalmente objetivo, pero intentaré centrarme en lo que hacen e hicieron, en lo que dicen y dijeron, y eso está ahí, no me voy a inventar nada. Como sé que eres inteligente, tengas el pensamiento que tengas, estoy seguro que lo leerás y estarás de acuerdo o no, sabrás que no es un intento de convencer a nadie. Al fin y al cabo, el que esto escribe no pretende adoctrinar a nadie, eso lo dejo para otras esferas mucho más pretenciosas que yo.

Comediantes. A esto han llegado los integrantes de la organización criminal más antigua del mundo. Porque echando un pequeño vistazo a las últimas perlas que ha “soltado” la Iglesia, pocos podrán evitar una carcajada ante semejantes barbaridades. Primero el Papa diciendo que el preservativo agrava el problema del SIDA (y encima en África, donde la enfermedad se ceba con la población) y luego nuestros queridos obispos españoles afirmando que aquí se protege más a un lince que a un niño (creo intuir el porqué de decir esto, pero lo dejo para el final del texto). Antes de empezar con el tema, repito, que aquí no se va a atacar ninguna creencia religiosa, faltaría más; opino que toda fe es respetable, y que todos estamos en nuestro derecho de creer en lo que queramos. No se me ofenda nadie. Lo que trato en el post son los hechos de esos que se erigen con el báculo de la verdad y el poder sobre todo y todos: la Iglesia Cristiana.

Claro, viéndose alejados (en parte) del poder y esplendor que antaño tuvieron, han de alzar la voz de alguna manera. Observad que siempre andan con asuntos espinosos, es normal, hay que levantar ampollas de alguna manera para hacerse visibles. Tras casi 2000 años de supremacía, donde se ha torturado, quemado, violado, arrasado pueblos enteros, están viendo que su poder declina a favor de su eterno enemigo: la ciencia (acordémonos de la frase “Darwin mató a Dios”). Ya no pueden hacer y deshacer a su antojo, quemando a los que no piensan como ellos (recordemos a Miguel Servet, quemado vivo en el “fuego purificador”, entre otros miles (¿millones?) de “herejes”). Curiosamente, en los primeros pasos del cristianismo, eran ellos los perseguidos y oprimidos; aprendieron muy bien cómo hacer el trabajo cuando se cambiaran las tornas, pese al mensaje central que predicaban, el de “amarás a tus semejantes como a ti mismo”. ¿Dónde ha quedado eso?

Es llamativo que si nos ponemos a estudiar un poco sobre el tema, encontraremos cierta disonancia entre Dios y Jesús de Nazaret. Vemos cómo el mensaje de éste tiene algunas discordancias con el de “su Padre”. Según las Escrituras y la historia, Jesús predicaba el amor al prójimo, ayudó a necesitados, sanó enfermos, “resucitó” moribundos, estaba comprometido con los pobres, y otras actividades muy loables. En cambio, Dios, que es al que la Iglesia en verdad sigue, tiene un mensaje de venganza, castigo, sufrimiento, tan sólo hay que acordarse de aquello de “si no eres bueno irás al infierno” o “si pecas Dios te castigará” o las grandes plagas con las que azotaba ciudades (todo según las propias Escrituras, no me estoy inventando nada). ¿No predicaba su Hijo el perdón a los pecadores? Todo se ha olvidado. No puedo evitar preguntarme cómo sería el mundo si la Iglesia hubiera predicado este mensaje y “se hubiera aplicado el cuento”. Me parece a mí que si Jesús se hubiese imaginado lo que iban a montar en su nombre hubiera pensado: “mejor me callo”.

A raíz de este mensaje tan idílico, me viene a la mente el porqué del Santo Oficio. Su objetivo, convertir a los no cristianos. ¿Alguien se imagina lo que tenían que ser los autos de fe? ¿Las confesiones bajo torturas? No creo que nos llegue la imaginación. Sólo con ver las inventos que los sagrados siervos de Dios diseñaron para convertir/purificar a los pobres, cuyo único delito era no pensar como ellos, dan escalofríos. Y si pudieran ahora volverían a hacerlo. No estoy diciendo que el cristianismo era el causante de esto, eran sus acólitos, que olvidaron rápidamente su verdadero mensaje, y, hartos de poder, cegados por el brillo de la avaricia, masacraron poblaciones y creencias allá donde enseñaban la cruz (una cosa: ¿porqué el símbolo cristiano es uno de los instrumentos de tortura más escalofriantes que han existido, que nada tenía que ver con Dios, que incluso usaron incluso los nazis y donde murió el mismo Jesús?).

No había ninguna necesidad de imponer a ningún pueblo una religión que no era la suya, ¿para qué? Ellos son así, y aún hoy siguen haciéndolo, en menor medida, pero lo hacen. Vamos a imaginar por un momento esta última visita del “Santo Padre” (puff) a África, y los pobres negritos, con el estómago vacío, escuchando sandeces sobre un Dios que ni conocen. Tiene miga la cosa. Quisiera saber cuánto dinero han dejado allí sus reverendos para paliar la difícil situación. Probablemente con lo que vale el anillo ese “que hay que besarle” al Papa hubiera solucionado algún problemilla por allí. Vergonzoso.

Debido a la extensión del texto, he pensado mejor en dividirlo, para no aburrir al personal con tanto leer, así que en breve publicaré su continuación. Id en paz…

1 comentario:

  1. MUY BUENA REFLEXIÓN....ENHORABUENA!
    POR CIERTO, PIENSA EN LA POSIBILIDAD DE ENVIR ALGUNO DE ESTOS POST A ALGÚN PERIÓDICO (PUBLICO...EL PAIS) E INTENTAN QUE TE LOS PUBLIQUEN..TE LO DIGO EN SERIO...SERÍAS MI COLUMNISTA PREFERIDO!

    ResponderEliminar