miércoles, 3 de junio de 2009

Aclarando conceptos


Hay mucha gente que la mayoría de las veces no sabe lo que dice, esto ya lo sabemos. Normalmente es por ignorancia, porque si uno no sabe lo que está diciendo es mejor callarse, pero en el caso del que habla sin saber lo que se suelta por la boca es que se es un memo. O sea, si eres un ignorante es mejor “cerrar el pico”. Eso lo sabe cualquier persona medio espabilada (acordaros de una de esas frases de azucarillo: “Es mejor callarse y parecer tonto que abrir la boca y confirmarlo”).

El caso es que hay muchos conceptos que tienden a confundirse, o, en la mente de algunos, a distorsionarlos.

Muchas palabras del castellano se usan muy a la ligera, sin atender a su verdadero significado, y ello lleva a ser usados de manera incorrecta y en algunos casos desafortunada. Son muchos los ejemplos, que no voy a exponer aquí, pero es lamentable el mal uso del castellano que solemos hacer, siendo este tan rico y variado en expresiones que no hace falta usar un mismo término para casi todo.

Ya he comentado que estas palabras suelen ser incorrectamente usadas por personas simplonas, cuyo bagaje cultural no suele ser muy dilatado y sumidos en la más absoluta de las ignorancias. Lamentablemente este perfil se da cada vez más en jóvenes, donde la escasez lingüística es preocupante, aunque no debemos olvidarnos de esos “adultos” (¡incluso algunos tienen una carrera!) que, creyéndose poseedores de recursos, malinterpretan el lenguaje de una forma sonrojante (no incluyo aquí a los analfabetos estrictos, personas que por una razón u otra no han tenido la oportunidad de aprender).

Porque sí, hay analfabetos encubiertos. Son aquellos que son capaces de “leer y escribir”, pero no les interesa lo más mínimo su desarrollo intelectual y, en consecuencia, personal. Aquellos que no han leído un libro en su vida (y su frase más recurrente y patética es: “yo me espero a que hagan la película”), aquellos que no saben abrir un periódico, aquellos que ignoran lo que sucede a su alrededor, en fin, ya me entendéis, son los que hacen del lenguaje una tortura. Sí señores, hay una cantidad ingente de mentes estériles, y en nuestro querido y culto país más todavía. Un país donde cualquiera “escribe un libro”, como el último lacerante anuncio del libro de… ¡¡¡¡¡Darek!!!!! Esto ya sí que es lo último. Vale que Jaime Peñafiel publique libros, vale incluso que Aznar “escriba” varios (¿sabéis que tiene la solución a la crisis? Qué alegría, ya sabía yo que este hombrecito nos sacaría del atolladero. Pero esa es una historia merece ser contada en otra ocasión), da igual, aquí ya escribe cualquiera, no os extrañe que este de Darek sea de Ana Rosa Quintana con seudónimo.

Pero volviendo a la dilución de nuestra lengua, y al maltrato al que se ve sometida, en su intento de parecer cultos o versados en ciertos temas, estos verdugos del verbo, no son capaces de usar los términos correctos cuando se requiere, y siempre acaban sangrándole los oídos al que tiene la desgracia de ser objeto de sus comentarios.

Voy a poner un ejemplo un tanto vulgar, pero es que es muy bueno para ilustrar lo que pretendo decir. Todos conocemos la palabra “putada”, ¿verdad? Muy usada y socorrida por muchos y sobre todo entre los más jovencitos, que se usa indistintamente para una gran variedad de significados. Se usa para querer decir que algo es un fastidio, para definir una situación incómoda, en fin, cualquier cosa que no sea beneficiosa, podríamos decir. La definición de la RAE (Real Academia de la Lengua, para los que no lo entiendan) de esta palabra es “Acción malintencionada que perjudica a alguien”. ¿Lo habéis leído? ¿Cuál es la palabra que siempre se omite cuando se usa “putada” para casi cualquier cosa? Está claro: MALINTENCIONADA. Esto es lo que muchos no entienden. Todos los días escuchamos comentarios del tipo: “Oye tía, este tío me está puteando porque no me hace caso” (esta suele ser simplemente cuando no se es correspondida/o amorosa o sexualmente, sin ninguna mala intención por parte del “puteador o puteadora” y se da más en chicas, por eso la he puesto en femenino) o “Me han puteado porque no me han dado el trabajo” o una muy graciosa: “Mi colega no para de putearme”.

Vamos a ver, una persona, si no tiene intención de ofender, herir, perjudicar, fastidiar, etc, no está haciendo ninguna “putada”, esto el lógico. Claro, que si la “víctima” es uno de estos sujetos descritos más arriba, evidentemente no lo va a ver así, y creerá que está siendo objeto de una “putada”, formándose en consecuencia un lío en su infértil mente más grande que el que antes ya tenía. Este tipo de individuos suelen ser denominados “mal pensados”, viendo intentos de agresión (no de la física) en cada comentario que hagan los que le rodean, ya sea sobre su persona o sobre el precio del algodón en Filipinas, da igual. Este desequilibrio que se produce en su dúo de neuronas, le lleva a intentar buscar cobijo en otras personas, adquiriendo un rol de víctima para intentar ser comprendido en su delirio. Una pena. Fijaros el lío que se monta cuando no se conoce el lenguaje o se hace un mal uso de él.

Pues ejemplos como estos pueblan nuestras tertulias continuamente, lacerando el castellano de forma impune cuando estas terribles criaturas abren la boca y sueltan por ella lo que su cerebro de chimpancé les manda que digan. Se oyen en casi cualquier lugar, por lo que al lector no le será difícil escucharlos y observarlos cuando deseen. En el portal, en el autobús, en el metro, en la cafetería, en el trabajo (el afortunado que tenga), en tu “pandilla” (esta palabra sí que es fea, ¿verdad?), ya sabéis, estad atentos, porque están entre nosotros…

2 comentarios:

  1. Enhorabuena nuevamente, ya veo que personas no utilizan bien el lenguaje, es evidente.... pobres... en el fondo son sólo eso...pobres de espiritu, vacios de personalidad...completos ignorantes que se regodean de su estupidez sin saberlo... allá ellos!
    Por cierto, esta mañana ha sido una "putada" levantarse tan temprano..ejem ejem, aunque para otros era como acariciar las nubes...ummm!
    Un saludo y no te olvides de lo nuestro...ajajajaja!!!

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  2. Muy bueno. Patadas al diccionario damos todos de vez en cuando, pero algunos parece que se limpian el culo con él. Sigue así tio.
    Un abrazo!!

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