jueves, 16 de julio de 2009

Milenio 3


27 de junio. 23:35 de la noche. Último programa de la temporada de Milenio 3, el programa sobre misterio dirigido por Iker Jiménez. Se celebra en Granada. Llegamos a las puertas del pabellón habilitado para el evento. Nuestros asombrados ojos contemplan una cola inmensa de personas para entrar. ¿Cómo es posible? ¿Tanta gente para ver un programa de radio? No damos crédito. Nos ponemos pacientemente en el final de la serpiente humana. “No cabemos todos”, se me pasa por la cabeza. Duro trámite para los que somos poco pacientes. La gente sigue llegando en tropel. La cola es cada vez más enrevesada y ya tiene una forma serpenteante con varios pliegues.
Por fin se abren las puertas. Comenzamos a avanzar. Vamos rápido, menos mal. A los pocos minutos entramos. “¡Vaya pabellón!”. Miles de sillas blancas inundan toda la superficie. Al fondo, una pantalla gigante y una mesa con los clásicos micrófonos amarillos de la cadena SER (la única radio en España que merece respeto). Aún queda una hora para que empiece el programa. Se va poblando poco a poco el recinto. La gente espera impaciente, tomando fotos, videos. Toda una legión de fans.
La hora se acerca. Todo está preparado. Se apagan las luces. Todos gritan, gritamos. Sale el maestro de ceremonias, Iker Jiménez. El auditorio es un clamor inmenso. Increíble. Como si de una estrella se tratara, micrófono en mano, saluda a Granada. Miles de flases saltan al unísono. Los agradecimientos de rigor, y el mejor cumplido: “¿Dónde acabar mejor la temporada que en la ciudad de Granada?” Y es que si hay alguien que sabe ganarse a la gente ese es Iker. Se le vio como una persona cercana, sencilla, humilde, y eso ya sabemos que en estos tiempos es algo difícil de encontrar. Y es digno de admirar.
Entran sus colaboradores y amigos de siempre. Otra ovación. Y comienzan tres maravillosas horas de radio. Y cómo no, los misterios de Granada son los protagonistas absolutos de la noche. Un repaso apasionante a todos esos enigmas y casos paranormales que han hecho de esta ciudad famosa en el mundo de lo oculto. Silencio absoluto en la enorme sala, que ya es difícil cuando hay tantísimo público. La ocasión lo requería. Y los anfitriones también. Tras ellos, la gran pantalla exponía documentos e imágenes de los temas a debate. Y es que, como digo, todo fue perfecto. Bueno, salvo las incómodas sillas y que algún invitado se olvidó que había que hablar claro y al micrófono. Pero es algo menor y no empaña para nada el buen sabor de boca que nos dejó la noche.
La velada toca a su fin. Son casi las cuatro de la mañana y ya tenemos el cuerpo agarrotado, pero estamos atentos a los últimos momentos del programa. Todo ha salido perfecto, y la despedida está cerca. El adiós a una octava temporada, que se dice pronto. Hablan a Granada, dicen adiós a este año de radio con un broche de oro, una noche, que dicen ellos que no olvidarán. Y estoy seguro que la gran mayoría de los asistentes tampoco. Porque Iker es un genio. Y, le pese a quien le pese, es uno de los grandes comunicadores de este país. Y los que digan lo contrario, es que no entiende de esto. Tan sólo me remito al pie de página de este blog.
Gracias, Iker.

No hay comentarios:

Publicar un comentario