jueves, 22 de octubre de 2009

¿Tiempos de censura?


Escribo estas líneas mientras sigo estupefacto ante una noticia que nos ha hecho volver en un segundo a lo más profundo de la Edad Media. Seguro que os habéis enterado que la película Saw VI iba a ser considerada X, o sea, que sólo se iba a poder ver en salas especializadas en cine porno. Esto era ya inconcebible, pero es que, como es lógico, la distribuidora no ha querido que su largometraje no se proyectara en este tipo de salas.
Y no es que la película tenga escenas pornográficas, sino que se tomó esta decisión debido a la violencia que contenía. ¿Alguien lo entiende? Yo no, desde luego. Y no es que tuviera pensado ir a verla, pero es que es un acto peligroso de cara al futuro. Me pregunto porqué no se siguió la misma política (ilógica, de todos modos) con las otras cinco anteriores, que como sabéis no son precisamente de Disney. Luego cosas como “A Todo Gas” se mantienen en cartel durante meses, siendo más nociva para la mente que una peli sobre asesinatos.
¿Quién ha tomado semejante decisión tan cavernícola? Pues parece ser que proviene del Ministerio de Cultura. ¿Del Ministerio de Cultura?, creo que habría que cambiarle el nombre por otro más apropiado, porque de cultura tiene poco. No se puede entender de ninguna manera que una película no se estrene en cines debido a su contenido violento. Y miro el calendario y veo que pone año 2009, y no 1940. Pero es que este hecho es incluso peor que en los tiempos de Frasquito, porque por entonces te censuraban a base de cortes, pero es que aquí directamente nos privan del visionado de una película que tiene legión de adeptos. Es tan simple como prohibir la entrada a menores. Si alguien es mayor de edad, y va a verla, será porque le gusta este tipo de cine. Una persona sensible seguro que no va verla.
Esto es muy preocupante, más de lo que parece. Ya sabéis, estas cosas pueden sentar precedentes, y adoptar esta política tan prehistórica (como sus mentes) con otras producciones, y ya no hablamos sólo de cine. Me gustaría saber los porqués, si es que los tienen para este despropósito. Supongo que el Ministerio ese que no sirve para nada, habrá querido quitarse de en medio un rival fuerte en la cartelera, para que acudamos a ver otros productos nacionales que andan por ahí. Vaya mierda de política que se está llevando en nuestro queridísimo país con el séptimo arte, ya sabéis, restricción en la distribución de películas basándose únicamente en su nacionalidad, publicidad desmesurada en productos nacionales de dudosa calidad, etc, y ahora esta monumental tocada de pelotas. ¡Pero si todos nos la vamos a bajar de internet! La señorita ministra que tanto “lucha” contra la piratería, nos priva de ver cine en los cines, ¿qué quiere que hagamos ahora? Es obvio, habrá que montarse en la mula. Parece que esta tipa cree que los espectadores saldrán de la sala jugando a ser un asesino en serie, hipnotizados por lo que acaban de ver. Quizás lo que ha pasado es que la han confundido con una película snuff, como trabajan en un Ministerio, su sabiduría es infinita. Luego van de progresistas, pero como todos, son de boquilla. No me extrañaría verlos en la próxima manifestación del “tolerante” Foro de la Familia.
En fin, no voy a seguir hablando de toda esta basura, tan sólo añadir que somos el único país de Europa que no va a proyectar Saw VI. Es una acción que no casa en absoluto con la supuesta política “de progreso” que dice el Gobierno que practica, más bien parece todo lo contrario. Con esta mentalidad quieren por ahí algunos fantoches ponerse a la altura de otros países. Patético.

domingo, 18 de octubre de 2009

Descanse en Paz: Andrés Montes


“Un crack”. Así definían la mayoría de los compañeros y deportistas a Andrés Montes. Un comentarista deportivo único, que nos dejó el pasado viernes de forma inesperada. Y es que no dejaba indiferente a nadie con sus comentarios, con su forma de narrar los partidos, tanto de baloncesto como de fútbol. Y como lo peculiar suele dividir a la gente, este pequeño gran hombre tenía tanto admiradores como detractores, sobre todo en lo relacionado a sus retransmisiones futbolísticas.
A mí personalmente me gustaba en sus dos facetas, aparte de que me caía bien, por eso me voy a permitir rendirle un pequeño homenaje. Se agradecían sus chascarrillos, sus apodos, en fin, su personalidad al micrófono. Es una lástima que nos hallamos quedado su él, pero sus “inventos lingüísticos” ya forman parte de la idiosincrasia tanto del baloncesto como del fútbol. Será difícil no escuchar en un partido de básquet un “ratatatata…” o en uno de fútbol un “tiki-taka”. Eso es lo que hace a las personas grandes, su huella, su impronta en la mentalidad colectiva, por eso Andrés Montes siempre será recordado, y siempre estará presente.
Y si ha habido una opinión unánime de sus conocidos, de todos los ámbitos, esa ha sido que era una buena persona, “buena gente”, vamos. Yo no lo sé, pero lo parecía. Por eso y por todo lo que nos ha dejado, no se le va a olvidar fácilmente. Pudiera gustar más o menos, pero seguro, que todos nos acordaremos durante mucho tiempo de sus geniales retransmisiones. Por eso, son en momentos como estos cuando a uno se le viene a la mente su frase más célebre: “La Vida puede ser Maravillosa”
Descanse en Paz: Andrés Montes.

miércoles, 14 de octubre de 2009

"La Vida es Bella"


¿Quién puede afirmar que la vida es bella? Aquella fabulosa película de Benigni lo decía en su título. Que la vida, a pesar de todo, puede ser bonita, y que siempre se puede encontrar luz donde sólo hay oscuridad. Pero dejando a un lado la ficción, dudo que la mayoría de las personas que vivimos en el mundo podamos hacer una afirmación tan alejada de la realidad.

Se podría afirmar que la vida no es más que un “valle de lágrimas” (como versaba la última frase de La Celestina) con momentos puntuales de felicidad. No creo que la pequeña sobre la que hablé hace un tiempo pudiera en algún momento de su dura existencia pensar que era feliz, concepto que seguro ni llegaría a conocer. No podemos decir nunca que la vida es bella, simplemente porque estemos junto a “la persona más maravillosa del mundo” (si es que eso existe), porque tengamos un buen trabajo o porque seamos asquerosamente ricos.

La expresión adecuada para este tipo de afortunados, en mayor o en menor medida, sería: “qué bien me ha tratado la vida”, pero nunca decir o pensar que la vida es maravillosa, porque no lo es. Porque a lo mejor tu vecino, o algún familiar tuyo carece de todos esos regalos que la vida te ha otorgado. Porque en la miseria del mundo es donde la belleza es asesinada. Y no hay que irse a Somalia o a Etiopía para verlo. Pasémonos por las oficinas del paro de nuestra ciudad, donde padres de familia acuden con lágrimas en los ojos a esperar algo que saben no les van a dar (eso lo he visto yo no hace mucho), por los comedores sociales o simplemente miremos para un lado en las calles para ver cómo el destino, o lo que coño sea, es capaz de privar a muchas personas de sus sueños. Y lo peor de todo esto es que cuando crees que ya has tocado fondo, te demuestra que la cosa puede ser aún peor.

Tampoco hace falta tampoco estar en la miseria para estar jodido. Alguien que soñaba con un futuro, con un porvenir lleno de metas conseguidas, con una felicidad buscada a lo largo de los años, puede ver todo eso desmoronado por los avatares de la vida. Igualmente no creo que ese alguien pueda encontrar mucha felicidad. Porque los sueños se convierten en pesadillas, las metas en precipicios, y la felicidad en tristeza. Personas que acaban vagando por sus pensamientos, perdidas en sí mismas y sintiéndose en la más dolorosa desdicha, viendo cómo cada día es una copia del anterior, sin ningún mañana al que asirse. Y es ahí cuando la fe se va quebrando poco a poco, y la esperanza se pierde, el amor no existe, y el futuro es un vacío inmenso. Y ante todo esto, algunos pueden abrazar esa idea tan idílica de que quizás haya otro mundo, donde todo es diferente, donde aquellos parias de este se convertirán en los bienaventurados de aquel. Pues para el que tenga esa Fe, enhorabuena. Al igual que se puede decir que mientras se tenga a sus seres queridos, amigos y familiares, se puede alguien sentir afortunado; ese alguien no ha entendido nada de lo arriba escrito (eso sólo vale para los cuentos de hadas). En Uganda el cariño no quita el hambre, ni aquí da trabajo al desgraciado.

Por todo esto, ¿la vida es bella?, y una mierda. No es algo que digo yo. Miremos a nuestro alrededor, leamos los periódicos, miremos hacia nosotros mismos. Podemos estar en esas situaciones, o podemos tener una enfermedad, nosotros o alguien a quien queremos, que un accidente de tráfico nos deje en una silla de ruedas o nos mate, y toda esa felicidad que creíamos tener (el que la tuviera), desaparece súbitamente. Por eso hay que saber admirar las pequeñas pinceladas buenas que traza la existencia.

La única justicia que otorga la vida es la muerte. Porque es igualitaria para todos los seres del mundo. Tanto para el afortunado como para el desgraciado. Para el rico y para el pobre. Para el honrado y para el usurero. En ese momento es cuando la vida es verdaderamente justa, y nos pone a todos en el mismo lugar, nos trata sin distinciones. La vida debería ser como la muerte, para todos igual, sin distinción. Pero no, ahí es donde la vida se equivocó al establecer sus ruines reglas.

Porque cuando la vida se te caga encima, cuando te escupe a la cara, no se puede evitar pensar en estas cosas. En el porqué de tamaña injusticia. En el porqué de los privilegios azarosos de unos y en las desgracias de otros. No es justo, pero es así. Y así seguirá siendo. Siempre.

“No hay belleza sin crueldad”

«Detrás de la alegría y la risa, puede haber una naturaleza vulgar, dura e insensible. Pero detrás del sufrimiento, hay siempre sufrimiento. Al contrario que el placer, el dolor no lleva máscara.»