miércoles, 14 de octubre de 2009

"La Vida es Bella"


¿Quién puede afirmar que la vida es bella? Aquella fabulosa película de Benigni lo decía en su título. Que la vida, a pesar de todo, puede ser bonita, y que siempre se puede encontrar luz donde sólo hay oscuridad. Pero dejando a un lado la ficción, dudo que la mayoría de las personas que vivimos en el mundo podamos hacer una afirmación tan alejada de la realidad.

Se podría afirmar que la vida no es más que un “valle de lágrimas” (como versaba la última frase de La Celestina) con momentos puntuales de felicidad. No creo que la pequeña sobre la que hablé hace un tiempo pudiera en algún momento de su dura existencia pensar que era feliz, concepto que seguro ni llegaría a conocer. No podemos decir nunca que la vida es bella, simplemente porque estemos junto a “la persona más maravillosa del mundo” (si es que eso existe), porque tengamos un buen trabajo o porque seamos asquerosamente ricos.

La expresión adecuada para este tipo de afortunados, en mayor o en menor medida, sería: “qué bien me ha tratado la vida”, pero nunca decir o pensar que la vida es maravillosa, porque no lo es. Porque a lo mejor tu vecino, o algún familiar tuyo carece de todos esos regalos que la vida te ha otorgado. Porque en la miseria del mundo es donde la belleza es asesinada. Y no hay que irse a Somalia o a Etiopía para verlo. Pasémonos por las oficinas del paro de nuestra ciudad, donde padres de familia acuden con lágrimas en los ojos a esperar algo que saben no les van a dar (eso lo he visto yo no hace mucho), por los comedores sociales o simplemente miremos para un lado en las calles para ver cómo el destino, o lo que coño sea, es capaz de privar a muchas personas de sus sueños. Y lo peor de todo esto es que cuando crees que ya has tocado fondo, te demuestra que la cosa puede ser aún peor.

Tampoco hace falta tampoco estar en la miseria para estar jodido. Alguien que soñaba con un futuro, con un porvenir lleno de metas conseguidas, con una felicidad buscada a lo largo de los años, puede ver todo eso desmoronado por los avatares de la vida. Igualmente no creo que ese alguien pueda encontrar mucha felicidad. Porque los sueños se convierten en pesadillas, las metas en precipicios, y la felicidad en tristeza. Personas que acaban vagando por sus pensamientos, perdidas en sí mismas y sintiéndose en la más dolorosa desdicha, viendo cómo cada día es una copia del anterior, sin ningún mañana al que asirse. Y es ahí cuando la fe se va quebrando poco a poco, y la esperanza se pierde, el amor no existe, y el futuro es un vacío inmenso. Y ante todo esto, algunos pueden abrazar esa idea tan idílica de que quizás haya otro mundo, donde todo es diferente, donde aquellos parias de este se convertirán en los bienaventurados de aquel. Pues para el que tenga esa Fe, enhorabuena. Al igual que se puede decir que mientras se tenga a sus seres queridos, amigos y familiares, se puede alguien sentir afortunado; ese alguien no ha entendido nada de lo arriba escrito (eso sólo vale para los cuentos de hadas). En Uganda el cariño no quita el hambre, ni aquí da trabajo al desgraciado.

Por todo esto, ¿la vida es bella?, y una mierda. No es algo que digo yo. Miremos a nuestro alrededor, leamos los periódicos, miremos hacia nosotros mismos. Podemos estar en esas situaciones, o podemos tener una enfermedad, nosotros o alguien a quien queremos, que un accidente de tráfico nos deje en una silla de ruedas o nos mate, y toda esa felicidad que creíamos tener (el que la tuviera), desaparece súbitamente. Por eso hay que saber admirar las pequeñas pinceladas buenas que traza la existencia.

La única justicia que otorga la vida es la muerte. Porque es igualitaria para todos los seres del mundo. Tanto para el afortunado como para el desgraciado. Para el rico y para el pobre. Para el honrado y para el usurero. En ese momento es cuando la vida es verdaderamente justa, y nos pone a todos en el mismo lugar, nos trata sin distinciones. La vida debería ser como la muerte, para todos igual, sin distinción. Pero no, ahí es donde la vida se equivocó al establecer sus ruines reglas.

Porque cuando la vida se te caga encima, cuando te escupe a la cara, no se puede evitar pensar en estas cosas. En el porqué de tamaña injusticia. En el porqué de los privilegios azarosos de unos y en las desgracias de otros. No es justo, pero es así. Y así seguirá siendo. Siempre.

“No hay belleza sin crueldad”

«Detrás de la alegría y la risa, puede haber una naturaleza vulgar, dura e insensible. Pero detrás del sufrimiento, hay siempre sufrimiento. Al contrario que el placer, el dolor no lleva máscara.»

3 comentarios:

  1. Felicidades por este nuevo post. Pesimista, crudo, pero real...me han gustado las últimas frases. Aun así el concepto felicidad no es más que un invento subjetivo. Su magnitud depende de cada uno, y en algunos casos de lo que hace feliz a los demás. Saludos!!

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  2. Como decía Jorge Luis Borges en su poema Instantes..."Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.
    Pero si pudiera volver atrás trataría de tener
    solamente buenos momentos. Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos;
    no te pierdas el ahora".

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