viernes, 27 de noviembre de 2009

Telebasura (II)


Continúo aquí el repaso sobre los asquerosos contenidos con los que nos obsequian nuestras educativas televisiones, recordando que no es un nuevo artículo, sino la continuación del anterior que tuve que dividir debido a su larga extensión:

…Claro que se puede hablar de los famosos para quien le interese, pero se puede hacer sin atacar ni machacar a nadie, y que conste que algunos programas lo hacen así, véase la 1 de TVE, pero claro, sin morbo pierde interés, y por tanto audiencia, y en consecuencia dinero. ¿Pero justifica el dinero esa sangría a la que se ven sometidos algunos personajes públicos? Para alguien con moral no lo justifica, pero para otros sí. Primero es lo primero.

Otro aspecto que llama la atención de este circo absurdo, son esos periodistas que se sientan en los corrillos y se toman su papel como si fueran jueces. Jueces de aquellos desgraciados a los que convierten en objetivo de su dictamen. Y todos siguen la fórmula de atacar y luego preguntar, con una exaltación del lenguaje y de las formas que más bien parecen inquisidores ante un pecador.

Gran Hermano y sucedáneos es algo aparte, porque daría para otro artículo. Tan sólo me pregunto de dónde sacarán a esa gente y en qué se basan para elegirlos. Pero hay una variante de este formato que me hace más gracia. Son los Operación Triunfo o los Fama. Porque los concursantes son geniales, intentando cumplir “su sueño” de cantar o bailar. ¿A quién pretenden engañar? Cuando empiezan a llorar por nosequé mierda (bueno, lloran por todo, hasta si se les rompe una uña) o los discursitos de superación esos tan manidos, no puedo evitar reírme. ¿En serio hay gente así? Parecen más bien malos actores. Y luego los que destacan por ser los más trepas, los más polémicos (sobre todo de Gran Hermano), en definitiva, los que pueden darle a la audiencia más simplona “lo que demanda”, pasan a ocupar un puesto de tertuliano como si de periodistas de verdad se tratara. Un programa donde se dicen frases tipo: “Me gustaría que me encerraran en un manicomio para poder follar como una loca”, no merece ningún tipo de interés ni respeto. Y según he leído por ahí, este año ya van dos echados a la calle por pelearse o algo así. ¿Esto es lo que nos gusta ver? ¿Nos divertimos viendo algo tan deleznable como una pelea?

¿Y las series? Cada vez son peores. Con unos argumentos “dignos de Oscar”, en todas aparecen los adolescentes descerebrados que sólo piensan en tirarse todo lo que se mueve, ya sean compañeras o compañeros, profesores, conserjes, madres, padres, perros, hámsters, a sí mismos, y poco más que ofrecer. Lógicamente todos con un marcado estilo guai, posers, y actuaciones de pena (luego muchos se quejan de que sólo veamos series exportadas). Lo malo de esto es que simplemente por su éxito entre en colectivo idiotizado adolescente y por su cara bonita, estos individuos saltan al cine, ofreciendo productos tan mediocres como los aquellos dos superéxitos del cine adolescente español, léase: Mentiras y Gordas y Fuga de Cerebros.

Y llegamos al final del día, y si tienes la suerte de que es viernes o sábado, has triunfado, porque por la noche continúan programas tratando los mismos interesantes temas de toda la semana. Por si te quedaba alguna neurona viva, con esto ya puedes estar tranquilo. Luego a la cama, y a soñar con los momentos mágicos que hemos vivido a lo largo tooodo el día: que si la exnovia del torero tal se enrolla con el vecino de la prima de la del quinto, que si yo te demando por lo que me dijiste en tal programa, en fin, una tele de pena, con nada de calidad y sin contenidos que inviten a pasar un rato sentado.

Esto es para mí la telebasura, que inunda nuestra pantalla a cualquier hora y en cualquier cadena, repito, cualquier cadena (he mencionado sobre todo Telecinco porque es la que más apesta, auténtico “teleestiércol” y por tanto es más representativa. ¿Cuál si no iba a pagar una cantidad desorbitada de euros a varios delincuentes para ganar un puñado de audiencia?). Evidentemente unas tienen más que otras. Es una pena que ya no disfrutemos con programas y series como las de antes, que nos han enseñado a todos y ayudado un poquito a ver el mundo. Eso echo de menos y me da rabia, por eso me indigna ver el 80% (afortunadamente se salva una pequeña parte) de la bazofia sucia y vacía que sale por la pantalla para colmar la yerma materia gris de sus espectadores. Supongo que tarde o temprano retomaré este tema, porque, como siempre, queda mucho que comentar.

Por mi parte, me aplico aquella frase célebre que pronunció un día el genio Groucho Marx:

“Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me voy a otra habitación y leo un libro”

1 comentario:

  1. Comparemos (copia y pega el enlace a Youtube en la barra de direcciones de tu ordenador):

    1986: http://www.youtube.com/watch?v=ZnETphzHwjM&feature=related

    2009: http://www.youtube.com/watch?v=U02_bSp7Gjs

    Los metia a todos en un De Lorean, llenaba el condensador de fluzo al máximo y los mandaba a las minas del norte de Francia de 1865!

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