lunes, 27 de diciembre de 2010

El lastre de la ciencia



Ya hablé hace tiempo de algunos de los muchos males y oprobios que la Iglesia ha infligido a la humanidad. Muchas veces me pregunto cómo sería el mundo si no hubiera existido el Cristianismo, en su parte más material quiero decir, esto es, la Iglesia como institución. No hay que atentar nunca contra las creencias de los demás, puesto que en muchos casos son sustento vital para determinadas personas. Es cierto que la religión hace de brújula espiritual para una inmensa cantidad de individuos, y sin ella quizás la vida les sería más errática y carente de sentido. Resumiendo, la religión es necesaria, no para todos, pero sí para casi una gran mayoría.

Desde un punto de vista más subjetivo, creo que una religión ideal es la de uno mismo, nuestra fe, la que nosotros intrínsecamente adquiramos, y no la que nos impongan unos farsantes que sólo viven para el poder y la opulencia. Cada uno debe ser creador de su espiritualidad o de su mística, da igual que adoremos a Dios, Alá, Buda, a Cristiano Ronaldo, a Messi o a David el Gnomo. ¿Qué importa si ello nos colma de paz y esperanza?

Lo que sí está claro, volviendo a la objetividad, es que si hay algo con lo que la religión -especialmente el Cristianismo- a entroncado históricamente es con la ciencia. Tanto es así que probablemente, de no ser por ello, el mundo quizás sería ahora muy diferente al que conocemos -para bien, claro está-. Porque en el periodo más oscuro de la humanidad, la Edad Media, que duró nada más y nada menos que diez siglos, fue el teocentrismo la doctrina que dominó Europa, siendo otras disciplinas marginadas e incluso perseguidas en muchos casos, ejemplos de esto los podemos encontrar en Copérnico o Galileo. Mil años de culto al único Dios impuesto por las autoridades eclesiásticas que sumieron a la población en la ignorancia y en el martirio. Tan sólo eran los clérigos los que se dedicaban al estudio, a la escritura y a la Historia. El pueblo era privado de cualquier posibilidad de estudio, imposibilitando a la ciencia desarrollarse y expandirse. Sólo era permitido el rezo y la sumisión.
Es cierto que las universidades como tales aparecieron en esta época, concretamente en la Alta Edad Media, pero ni mucho menos con una riqueza mínimamente científica. Era el clero quien se encargaba de "enseñar" disciplinas como la imprescindible teología, leyes y algunos rudimentos de astronomía y medicina (!¡).

Intentemos hacer un esfuerzo e imaginarnos cómo sería la civilización occidental si no hubiéramos estado tantos siglos en barbecho intelectual. Quizás ahora existiría una cura para el cáncer. Puede que hubiera una vacuna contra el SIDA e incluso tal vez conoceríamos más del mal de Alzheimer. La carrera científica estaría a años luz de lo que está actualmente. Se habla que de aquí a diez o quince años el cáncer no será ningún problema. Pensemos si esa meta se hubiera conseguido hace tiempo. La ciencia estuvo aprisionada por unas ideas sin sentido, e incluso hoy aquel pensamiento sigue intentando imponer su yugo. La experimentación con células madre son vistas por las esferas eclesiásticas como invento del diablo, y algo contrario a los designios del altísimo (¿?). Esto lo dice todo.

Con todo esto, creo que sin ese periodo de oscurantismo, de opresión y de vileza nuestro mundo sería mucho mejor, más desarrollado por así decir. Pongámonos a imaginar cómo será todo esto tras quinientos años. Así podría ser ahora. Pero ellos consiguieron sus privilegios y su poder a costa de esto. Aquel precio seguimos pagándolo ahora, y quizás durante muchos años más.

lunes, 13 de diciembre de 2010

El andaluz como estigma verbal

Lo que confiere entidad a una tierra, a una región, a una comunidad, es su acervo cultural. Muchos son los lugares de España que tienen una marcada personalidad regional, y han mantenido sus tradiciones y costumbres desde mucho tiempo atrás. Podemos citar Galicia, Cataluña, País Vasco, Andalucía o Canarias como ejemplos más representativos de esto que hablo.

Todos estos pueblos, han mantenido y mantienen el folclore e idiosincrasia que les ha permitido evolucionar como colectividad en un tierra que les es común. Son las costumbres y las gentes que de ellas son partícipes.
Un rasgo inherente a cada región, que le confiere personalidad y empaque, es sin duda el lenguaje. O si queréis el dialecto o acento, lo mismo da.

El acento es adquirido desde muy temprano en la vida, nace junto a nuestro lenguaje y creo que no debería perderse por estupideces de índole, digamos, estética. Y si hablamos de un acento tildado por muchos como vulgar o tosco, tenemos que hablar del andaluz. Existe un rechazo a la "lengua" andaluza - no sólo por parte de foráneos de la Comunidad o cierto sector político- que es alarmante. En Andalucía, zona donde parece que más mamelucos y pazguatos hay por metro cuadrado, es muy común intentar perder la esencia del habla cuando se intenta ser más culto o más instruido.
Esto se da frecuentemente entre los neohippies o hippy-piji. Seguro que el lector se habrá percatado del habla que normalmente usan los andaluces de esta raza. Nos cruzamos con ellos por la calle y oímos ese dialecto con las eses marcadas forzosamente que suena realmente espantoso. No llego muy bien a comprender el por qué de este intento de renuncia al andaluz por parte de este colectivo, pero alguna explicación lógica tendrá, o no.

Luego están los que creen que el andaluz es un habla menos culta, menos castellana. Hablo de gente que más o menos se dedican a profesiones que tienen la categoría de serias y formales, podría citar literatos, periodistas, profesores, científicos. Esta gente, que tienen una supuesta cultura, hacen esfuerzos para despojarse de esa "lacra" que les subyuga y les impide alcanzar la cima. Prestad atención a presentadores en televisión, a vuestros médicos, profesores o abogados; casi con toda seguridad muy pocos seguirán usando el andaluz. Es contradictorio, pero estos individuos creen haber llegado al clímax lingüístico y a continuación nos espetan un laísmo de espanto. Quedan tan satisfechos, sin la lacra del andaluz pero orgullosos, laísmo incluido. Me pregunto cómo lo harán, cómo se desprende uno de su acento más arraigado. ¿Tendrán profesores? (me imagino: "se ofrece supresor de andaluz, buen precio y resultados excelentes"). No lo sé, o quizás practicarán en casa, con su perro o con su canario.

Una pena que esto suceda. El andaluz no tiene nada de inculto ni de pendenciero. No intentemos abandonarlo únicamente por parecer más distinguidos (ojo, otra cosa es perderlo de forma natural, que a veces pasa). Miremos cómo en los medios a los catalanes se les nota que son catalanes, a los vascos que son vascos y a los gallegos que son gallegos (y sin vergüenza por ello).

viernes, 3 de diciembre de 2010

"La vuelta al mundo en 80 días", la apuesta más famosa de la Historia


Mucho tiempo llevaba un viejo ejemplar de La vuelta al mundo en 80 días (Julio Verne, 1873) en la estantería de mi casa esperando su turno. En una edición antigua, de esas con motivos dorados en la cubierta y el lomo, y con el amarilleo del tiempo en sus hojas, era un clásico que tenía que coger antes o después.

Hace poco me decidí. Antes de comenzar una lectura densa y exigente que sabía que me esperaba con Haruki Murakami, opté por otra que sabía era directa y sencilla.

A nadie se le escapa que Julio Verne fue un visionario y uno de los grandes autores de lo que podríamos llamar ciencia ficción y aventuras. Su obra es conocida por todos, incluso por los no aficionados a lectura y títulos como Viaje al centro de la Tierra (1864), 20.000 leguas de viaje submarino (1869) o 5 semanas en globo (1863) son parte de la memoria colectiva. Igualmente sus novelas han inspirado, con mayor o menor fortuna, varias películas.

Centrándonos en este libro, la historia es sabida por todos, casi desde nuestra infancia gracias a aquella magnífica -y sorprendentemente fiel- serie de dibujos animados que siempre conservaremos en la memoria con gran cariño. Un señor inglés -muy inglés-, Phileas Fog, apuesta con los miembros de su selecto club a que es capaz de dar la vuelta al mundo en 80 días, ni un segundo más, y para ello pondrá sobre la mesa 20.000 libras si no lo consigue. Evidentemente ante tal improbable cosa, sus escépticos amigos aceptan sin dudarlo.

Una de las cosas que más me han llamado la atención y que me parece muy acertada, es la marcada personalidad de Mr. Fog. Además de su flema inglesa llevada casi hasta la exageración, su impasibilidad ante cualquier situación es pasmosa. No se inmuta ante nada, ante ninguno de los múltiples problemas que se le presentan en su difícil viaje, y vemos que esta tranquilidad le sirve a su favor, sin perder la calma porque sabe que siempre hay otra alternativa o solución a su problema. El final le dará la razón. Es un hombre de hábitos estrictos y pocas palabras, lo que hace que su protagonismo esté en un aparente segundo plano.

Su acompañante, que se hace llamar Picaporte, lleva todo el peso narrativo de la historia. Es él el que siempre está en situación. En todos los avatares del viaje siempre está presente, e incluso el relato se separa en varias ocasiones de Phileas Fogg para centrarse en su histriónico compañero. Un personaje que rápidamente el lector hace protagonista y guía del viaje.

Pero Verne no quería que los problemas de Mr. Fogg fueran solamente derivados del viaje, del tiempo o de los retrasos de los transportes. Muy inteligentemente introdujo a un detective que le sigue los pasos con intención de detenerlo debido a un supuesto robo que se había cometido justo antes de partir, y creían como culpable al viajero. Esta "persecución" añade aún más dificultades y complicaciones a la apuesta.

Y también hay chica, claro. La joven que es rescatada cuando iba a ser quemada en una selva de la India. Este personaje creo que debería de haber estado más trabajado y profundizar un poco en él. Apenas interviene en la historia y es sólo al final cuando obtiene un papel un poco más relevante -y hay que decirlo, decisivo-. Es lo que podríamos llamar una mujer florero, que podría haber dado más de sí.

Muy ingenioso, como no podía ser de otra forma si hablamos de Verne, cómo consiguen sortear algunas de las trabas, como cuando sustituyen el tren por un trineo o queman todas las maderas de un barco para obetener el "combustible" que les faltaba. Incluso el elefante hace de extraordinario y casi más efectivo medio de transporte en la selva. Imaginación ante todo.

Una lectura muy amena, divertida y entretenida. Una aventura que incluso un poco más de envergadura no le hubiera venido nada mal. Todo un clásico en la línea de su magnífico escritor. ¿A quién no le gusta Julio Verne?

lunes, 22 de noviembre de 2010

5 deportistas españoles que no dan ejemplo (y II)

Continuando con el repaso a los "mejores" deportistas españoles, vamos a otorgar las dos medallas que quedan, la de plata y la de oro, a dos personas que son grandes campeones, y nada más. Como ya dije en el anterior artículo, nunca voy a seguir o admirar a un ganador si luego es alguien cuya faceta más personal es cuestionable. Sus defensores, que los tienen, y muchos, pueden argumentar que no les importa cómo son sin "el mono de trabajo", bien, que los adoren, ninguna objeción.
Vamos con ellos:

2. Raúl

El gran lastre del Real Madrid en los últimos años. Su carrera fue intachable, con gran número de títulos, pero poco a poco era subido a los altares por parte de su club y de la prensa hasta que creyó que podía ir más allá de lo que era como jugador. Dicen que él era dueño y señor del vestuario, hacía y deshacía a su antojo, y uno de sus entrenadores declaró que si Villa no está ahora en el Madrid, fue porque el "Gran Capitán" se negó. Me lo creo.
Sus aires de figura divina fueron contaminando todo a su paso, y no fue hasta su marcha cuando su club y su selección consiguieron remontar el vuelo. Sus defensores nada tienen que decir ante esto. Siguió siendo titular hasta cuando su rendimiento era nulo.
Con la prensa siempre ha sido esquivo, dado su "elevado caché", eran pocos los que conseguían que bajara al mundo terrenal. Si algún periodista que no fuera deportivo le hacía una pregunta sobre cualquier tema, pasaba con la cabeza erguida sin decir ni siquiera un "lo siento, no voy a contestar". Una de sus últimas declaraciones ha sido que "cuando él estaba en su mejor momento la selección no lo estaba". Esa es, toda una prueba de humildad. Recuerda al número uno de esta lista.

Podría incluir aquí a otros futbolistas, como su amigo Guti o el barcelonista Piqué, ambos chulitos y guais hasta decir basta, pero no voy a ampliar la cosa.


1. Fernando Alonso





El único, el inigualable, el número uno. Una persona para la cual la palabra narcisista se queda corta. Que le han quitado los espejos del coche porque sólo con verse en ellos le produce orgamos múltiples.
Mucho se habla de la alonsomanía pero poco se habla -por no ser algo decoroso- del antialonsismo. Cae mal, simplemente, y él lo sabe puesto que lo ha dicho en repetidas ocasiones. Y es que este individuo no puede ser menos humilde porque no puede. Él asume que es el mejor, y si las cosas no salen bien, la culpa siempre, absolutamente siempre es del equipo, que no ha sabido gestionar la carrera. Lógicamente si gana es sólo cosa suya.

Ha dejado auténticas lindezas que lo dicen todo sobre su persona. Cuando ganó uno de sus primeros mundiales -hay que reconocer que corriendo es bueno- no se le ocurrió decir otra cosa que el mérito era de él, que no le debía nada a nadie. Creo que ahí muchos lo crucificamos de por vida. No sólo eso, esos golpes en el pecho cuando gana, como diciendo "mirad, quien es el mejor". O aquel famoso "toma, toma, toma". ¿Toma a quién? Hay que ser muy ególatra para actuar así. Como cuando dice que "no tiene nada que demostrar". Será verdad, pero esas palabras no hay porqué decirlas. Siempre altivo, no sabe moderar su orgullo, que casi no le cabe en el cuerpo. No son sólo sus palabras, sus gestos, sus muecas, su mirada, todo le define tal y como es, un chaval que no sabe ni perder ni ganar.
Últimamente está -y se le está- intentando limpiar su imagen, procurando ser más moderado con lo que dice -sin conseguirlo-, no sólo por parte de su guionista, sino también de la prensa. Me parece que ya es demasiado tarde. Ya lo conocemos.

Entiendo que haya gente que lo venere, es normal, este tipo de sujetos suelen despertar cierta admiración entre algunos, así que lo disfruten porque aún quedan muchos años de soportar al insoportable.

jueves, 11 de noviembre de 2010

5 deportistas españoles que no dan ejemplo (I)

Se suele decir, que el deporte de élite, aquel que goza de eventos seguidos a nivel mundial por millones de personas, debe ser un ejemplo y un modelo para la sociedad, especialmente para los jóvenes. Promulgan valores como el esfuerzo, la tenacidad, el sacrificio, la vida sana, que muchos deberían tomar como referencia en sus vidas. Últimamente, España está gozando de una generación de deportistas excepcionales, consiguiendo metas hace unos años impensables. Sí, España se ha colocado a la cabeza mundial del deporte, le pese a quien le pese.

Y tanto triunfo, tanta alegría, es inevitable que contagie a la sociedad, que nos sintamos orgullosos de los logros conseguidos por estos hombres y mujeres excepcionales. Mucho se ha hablado de la selección española de fútbol, por ejemplo, que son un grupo deportivo y humano ejemplar. Humildad, cercanía, respeto, entre otros elogios ha recibido en multitud de ocasiones. Es cierto, esta selección sí que es un ejemplo a seguir.

Totalmente de acuerdo. Estos profesionales tienen una responsabilidad para con la sociedad. Inevitablemente son foco de atención de todo un país, son seguidos y admirados por mucha gente y por tanto no están exentos de ser un modelo para muchos. Podría citar magníficos deportistas españoles que son, aparte de excelentes deportistas, humanamente ejemplares. Gente como Iker Casillas, Xavi Hernández, Iniesta, Pau Gasol o Rafa Nadal son grandísimos en sus respectivas disciplinas, pero también grandes personas. Personajes que cuando hablan o aparecen en televisión causan respeto y agrado por nuestra parte.

Para decir esto me baso sólo en su faceta pública, lógicamente uno no puede saber realmente acerca de su ser más íntimo, pero podemos hacernos una idea muy aproximada. En cambio, hay otros que ya no caen tan bien. Son también magníficos ganadores, eso no lo podemos dudar, los hechos están ahí, pero su actitud es, digamos, poco decorosa o atractiva. No son capaces ni de hacer el paripé para causar una buena imagen, y si lo hacen lo hacen mal. Deportistas poco educados, irrespetuosos, vanidosos, petulantes que incluso rozan la zafiedad. Nunca podré admirar a un campeón si su actitud es como he dicho. Hay quien separa la faceta deportiva de la personal, y admira sólo al deportista. Quien pueda que lo haga. No es mi caso, e igual que nunca me leería un libro de César Vidal o Juan Manuel de Prada no voy a seguir a un tipo que compitiendo es el mejor y como persona es una basura.

Puede que algún españolísimo diga que por qué hablo sólo de los españoles. Pues bien, por dos motivos. El primero porque lógicamente son los que más conozco, los veo diariamente en televisión o los escucho en radio. Es de perogrullo. Y el segundo es porque no soy un patriota, lo siento, no voy a dejar de hablar de alguien porque comparta algo tan artificial como la nacionalidad (por esta regla de tres podría alabar la Santa Inquisición Española por ser española). Así pues, allá vamos con los cinco deportistas que no dan ejemplo (ni deberían darlo):

5. Dani Pedrosa

No lo veo transparente. Tras esa cara de no haber roto un plato nunca puede que se esconda una mente retorcida y maquinadora. Su relación con Jorge Lorenzo es nula, pero nunca ha hecho nada por solucionarla, y es sabido que Lorenzo le ha tendido la mano en reiteradas ocasiones. Atiende a los medios siempre con mala cara, como si estuviera obligado a ello, y nunca es claro en sus declaraciones. Igualmente comprendo que su "enemigo" cause poca simpatía a muchos, pero no es mi caso.

4. Tenistas

Aquí voy a agrupar a tres. Lo siento, deben estar.
Fernando Verdasco: este tipo se gusta a sí mismo. No se puede salir a la pista como si fuéramos a una discoteca. Sus aires chulescos de fucker no casan con una persona que está en la élite del tenis mundial.
Feliciano López: más conocido por sus escarceos amorosos que por otra cosa. No se puede ser más pijo.
David Ferrer: de un tío que ha dicho que "las chicas no sirven para nada" no hace falta que añada mucho más, ¿no?

3. David Meca

Persona ególatra a más no poder. Presume de batir records que no le interesan a nadie. ¿Quién se explica que atraviese el océano Pacífico arrastrando una piedra de 500 kilos y no tenga ninguna medalla olímpica o un Mundial?

Los dos primeros, en los que me extenderé más sobre ellos, los dejo para la segunda parte, que la entrada ya está siendo muy larga. ¿Adivináis cuáles son? También se aceptan sugerencias.


viernes, 5 de noviembre de 2010

"La verdad sobre el caso Savolta", el despegue de Eduardo Mendoza



Ya llevaba tiempo detrás de empezar a leer a Eduardo Mendoza, flamante último ganador del Premio Planeta. Y ha sido gracias a esto lo que me ha impulsado de una vez por todas a ponerme con su obra.
Este autor pertenece a la generación de escritores que impulsó la literatura española tras la dictadura a la que se vio sometido el país por aquel monigote. Nombres como Javier Marías, Álvaro Pombo o Juan Benet fueron partícipes de este cambio en la forma de escribir y el germen de una literatura que rompía de alguna manera con lo anterior.

Decidí comenzar por su primera novela, La verdad sobre el caso Savolta, tras dudar entre ella y la que dicen que es su mejor obra, La ciudad de los prodigios.
Según afirma Mendoza, originalmente esta novela tenía una extensión de más de 1000 páginas, pero le parecía demasiado larga y enrevesada para publicarla y fue desechando hasta reducirla hasta unas 400.

Situada en la Barcelona de finales de la década de 1910, cuenta el caso sobre unos asesinatos relacionados todos con una empresa de armas del empresario Savolta, con un marcado trasfondo social de la época, con los movimientos anarquistas de aquellos años. Casi parece una novela policíaca, con una intrincada trama y continuos giros de guión.
Su narración se basa, sobre todo en su primera parte, en constantes saltos en el tiempo, dando al lector por tanto diferentes puntos de vista sobre el caso. Es cierto que estos flashback pueden hacer perder un poco el hilo en determinadas ocasiones, pero conforme avanza la novela vamos encajando piezas de una forma muy lógica, hasta llegar al final, donde todo queda explicado de manera muy concisa y la trama coge una dimensión más amplia de lo que pudiera parecer.

Una muy buena primera novela, magníficamente ambientada, que hace que este no sea el único libro de Eduardo Mendoza que caiga en mis manos. Pronto seguiré con La cripta embrujada, la cual me la ha recomendado mucha gente, y, visto el buen trabajo que hizo previamente, seguro que no me defrauda.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Conformismo patológico


Hay que ser tonto. Tonto o carecer del más mínimo sentido común.
En general actuamos conforme a los preceptos que en cierta medida nos impone la sociedad en la que vivimos o intentamos vivir. Somos animales de imitación, necesitamos seguir un camino para no desorientarnos y no perdernos en un mar de dudas e inseguridades. Normalmente hay que seguir una artificial e impuesta "ley de vida" para no ser un salvaje o apestado.

Mucha gente roza el patetismo más absoluto cuando se entregan a estos supuestos dogmas, cuando no están dentro del círculo trazado por ciertas ideas normalmente antediluvianas. Podemos ver, por ejemplo, cómo las ideas políticas pasan de unas generaciones a otras sin ningún tipo de filtro, como si de genética se tratara. Me explico. Esto se da mucho en casas "de derechas". Siempre vamos a ver cómo los hijos tendrán las mismas convicciones -si es que se les puede llamar así- que sus papás. Difícil ver unos pijos que no sean de esta tendencia que hablo, todos, generación tras generación.

Otra "ley de vida" que debe seguir un buen borrego sin remisión, es la de "tener pareja sí o sí". Esta es incluso más flagrante. Ahora se da menos, pero antes era muy común críticas encarnizadas hacia alguien que careciera de una mujer o de un hombre. Ya sabéis, se hablaba de solterones y demás gilipolleces, sobre todo entre los corrillos de familiares y vecinos más mugrientos.
En fin, que muchas, muchísimas relaciones se consuman porque así está reglado. Hablo de relaciones serias. O sea, el hecho de decir "tengo que echarme novio o novia". Si ya es difícil encontrar gente normal, con un mínimo de interés, aún lo es más enemorarse de alguien. Y no digo enemorarse de boquilla, como suele pasar. Hacerlo de verdad. La inmensa mayoría llama "mi novio o novia" a diez o quince polvos mal echados, o a la primera tipa que le eche una mirada por la calle en el caso de mucho hombres. Se conforman con la persona más a mano, con lo primero que llega. Por ello la altísima tasa de relaciones fracasadas.

Sí, en las relaciones de pareja es donde más se da este incorfosmismo que roza lo inexplicable -y lo estúpido-. Podemos ver a diario gente que se conforma con tener una basura de persona al lado sólo por el mero hecho de "estar con alguien". Esto es de un patetismo infinito. Alguien que convive, a ratos o en el día a día con otro que sabe que no vale absolutamente nada, pero que compensa el no estar solo o sola. Y si la cosa dura, si se consigue soportar una compañía auntoimpuesta, con el tiempo aparecerá el cariño, que no amor, por compasión o por aburrimiento. Estas personas "se creerán el amor", olvidando ese comienzo más o menos obligado y escogido por falta de candidatos.

Estas leyes afortunadamente sólo son acatadas por la gente más básica y endeble, llevándoles a una vida estéril de sumisión ante las "obligaciones" impuestas.
Sólo he puesto dos ejemplos, pero podrían ser más, muestras del encorsetamiento al que muchas veces nos vemos compelidos por lo que nos rodea. ¿Será el precio a pagar por vivir al amparo de una sociedad?

lunes, 1 de noviembre de 2010

"A Serbian Film", ¿cine o aberración?



Mucho se ha hablado y escrito ya de esta película. Y eso que se presentó no hace mucho, en el último festival de Sitges. Se la ha tachado de bárbara, aberrante, hiriente y demás calificativos que afloran cuando una película un poco subida de tono hace acto de presencia de forma más o menos comercial en cartel.
¿Es para tanto? ¿Es esta una película capaz de alterar nuestro ser tal y como se ha dicho? Depende. Y digo depende porque igual que hay que mirar el contenido de la cinta, también hay que fijarse en el espectador, el que asimilará de un modo u otro las imágenes que nos presenta esta propuesta.

Entiendo la polvareda que se levantado en torno a "A Serbian Film". Es cierto que algunas imágenes y secuencias son escandalosamente fuertes y subidas de tono, pero creo que no hay que poner el grito en el cielo, hay que tener en cuenta de lo que estamos hablando, y esto es, de una película. O sea, ficción, mentira. Probablemente no será proyectada en salas de cine, por lo menos convencionales, debido a la locura que pone en pantalla, pero para un servidor es más reprobable e inmoral pasar en un telediario imágenes de lapidaciones y ahorcamientos reales. Ya nos metemos en el terreno de la doble moral, en un país donde esto está a la orden del día.

Hablando ya de la película en sí, tengo que decir que me gustó, no me parece una simple película violenta, como la lamentables "Hostel", las últimas de "Saw"o la endeble y decepcionante "The Human Centipede". En las citadas cintas, la violencia era el eje, la excusa para un argumento inexistente y de risa. En "A Serbian Film" hay algo más. Una historia que si bien no es nada del otro mundo, sí da pie a un seguimiento interesado del espectador.

Respecto a las imágenes de la discordia, es cierto que son fuertes. Muy fuertes. Diríase que es porno-gore. Tampoco son muchas, no creamos que toda la película es un sinsentido de violencia y sangre. Pero veo lógico que mucha gente se impresione y repugne ver algo tan retorcido y a veces asqueroso, y más si hay niños de por medio. Como decía al principio, lo que le afecten a uno las escenas es muy subjetivo. Creo que la mayoría de la población está ya curada de espanto, y si uno es aficionado al cine, habrá visto ya en multitud de ocasiones cosas de este tipo. Si además nos gusta el cine más bizarro, no tendremos problema en visionar la película.

Lo dicho, para pasar un buen rato (o malo, mejor dicho), con una historia interesante y algunas de las más impactantes imágenes jamás filmadas. Eso ofrece esta locura. Decir por último que personas sensibles o no acostumbradas a este tipo de cine que ni se atrevan a verla, porque a ellos sí puede resultarles perturbadora de por vida. Dicho queda.

sábado, 30 de octubre de 2010

Miguel Hernández


Con motivo del centenario del nacimiento de Miguel Hernández, dejo aquí un pequeño poema. Me gusta especialmente, pero lógicamente hay muchísimos más que son magníficos. Un homenaje al que fue El poeta del pueblo.

PENA - bienhallada

Ojinegra la oliva en tu mirada,
boquitierna la tórtola en tu risa,
en tu amor pechiabierta la granada,
barbioscura en tu frente nieve y brisa.

Rostriazul el clavel sobre tu vena,
malherido el jazmín desde tu planta,
cejijunta en tu cara la azucena,
dulciamarga la voz en tu garganta.

Boquitierna, ojinegra, pechiabierta,
rostriazul, barbioscura, malherida,
cejijunta te quiero y dulceamarga.

Semiciego por ti llego a tu puerta,
boquiabierta la llaga de mi vida,
y agriendulzo la pena que la embarga.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Notas de lluvia


Lluvia. Siempre una bonita metáfora de unas lágrimas, de un llanto, de una melancolía, de un recuerdo. Pasear bajo la lluvia a menudo nos hace sentir añorantes, nos hace volver la vista a sitios y momentos a veces desterrados de la memoria. Se mezclan en ese instante sonidos acompasados, olores familiares, luces desdibujadas.

La gente no suele apreciar esta belleza sublime, cuando la naturaleza nos ofrece este pequeño milagro. No les gusta ese engorro o malestar de verlo todo mojado, mojarse los zapatos o tener que quedarse en casa. En cambio, el arte, siempre acertado en su búsqueda de inspiraciones, sí le ha otorgado, o sí ha sabido ver ese lado agradable, presto siempre a acompañar a esos amantes que bajo un paraguas corren al refugio de un cálido portal. Sí, el arte es capaz de enseñar ese lado romántico y embriagador -a veces evocador- de un día gris.

Siempre nos conmueven escenas en el cine con la lluvia como protagonista. Imágenes que quedan en nuestro recuerdo por su belleza, que refuerza el líquido elemento en actuación. Recordar ese maravilloso final de "Los puentes de Madison" o "Desayuno con diamantes", la famosa "Cantando bajo la lluvia", el último tramo de "Los siete samuráis" o esa escena inmortal de "Blade Runner". Siempre las más bellas formas de expresión invocan a la lluvia para embellecerse.
Igual ocurre en la música o en la fotografía (en menor medida en la pintura).

En cambio, en la vida diaria o cotidiana, siempre se ve un día nublado como algo molesto, casi irritante. Se tiende a pensar que no podremos hacer tal o cual cosa, o que habrá que quedarse "escondido" hasta que salga el sol. No se piensa en disfrutar de los sonidos, los olores, las fotografías que nos muestra el paisaje. Por eso a un día de lluvia se le llama un "mal día", porque en la mayoría de los casos sólo vemos los recortes que supone en la rutina o en lo que teníamos planeado para ese momento.

Un día de lluvia inspira, seduce, recuerda, evoca, añora, enseña, dibuja. Es una sonata, unas notas compuestas para ser disfrutadas, para ser degustadas sin importar de qué nos prive, porque cuando cae la lluvia, debemos sentirnos abrazados por la eterna seducción de los recuerdos.

jueves, 7 de octubre de 2010

Sólo para sus oídos


No soy persona de ir mucho de compras, quiero decir a comprar ropa, ese pasatiempo que tanto gusta a mucha gente, sobre todo al género femenino. La economía no me da para ello y prefiero gastarme los cuartos en cosas más interesantes o gratificantes.
Cuando a uno no le queda más remedio, tiene que ir casi forzosamente a hacerse con algún artículo que cubra la necesidad de la falta de prenda. Toca ir de tienda en tienda, de camisa en camisa y de pantalón en pantalón, eso si no contamos el calzado, que incrementa el número de locales a visitar.

Es todo un engorro, un fastido el hacer una tarea en principio tan simple y rápida. Buscar, probar, ver, decidir, seguir buscando, seguir viendo, volver a decidir, pagar. Lo dicho, no apto para cualquiera. Esto es algo totalmente subjetivo, a mí me parece estresante y agotador, pero repito que en la mayoría de ocasiones este periplo resulta placentero para según qué gente.
Hasta aquí podemos hacer el esfuerzo de ir a comprarnos los trapos que posteriormente luciremos con más o menos ganas.
No suelo acudir a tiendas excesivamente caras, no estoy tan mal o tan loco como para gastarme 100 ó 200 euros en un retal que tarde o temprano dejaré aparcado en lo más profundo del armario. Además que la ropa cara, o pija, como prefiramos, es sumamente hortera, por lo menos la de hombre. Caballos, insignias, banderas, cocodrilos, ositos, toros, adornos sólo atractivos a los ojos de personas situadas en un exclusivo y adinerado nicho social, inaccesible para el resto de los ciudadanos.

En fin, que si vamos a una tienda, digamos, de clase media, con todo el esfuerzo que ello supone, al entrar, la bienvenida es un bofetón directo a los tímpanos en forma de música enloquecida y putrefacta. Y esto es a lo que quería llegar desde el principio. Esos ruidos que salen de los altavoces no me explico qué finalidad tienen. ¿Atraer clientes? Será sólo a los sordos o a poligoneros de corto alcance. Es antimúsica, una auténtica mierda que intenta perforar nuestro cerebro a la menor escucha. Parece que está uno en una de esas discotecas con "música" carnavalesca para enloquecer y privar de sentido a los cazadores y sus presas que tanto disfrutan de ellas. ¡Y simplemente estamos comprando ropa! Sólo con bajar un poco el volumen -pedir que cambien de música sería demasiado-, la cosa se enmendaría algo. Creo que intentan que el oído del comprador se vaya llenando de notas fecales hasta que pierde la razón y compre compulsivamente. En muchos casos, los que tengan algo de gusto por el arte de la música, huirán a zonas menos contamindadas acústicamente.
En las tiendas pijas/horteras no sé qué "pincharán", puesto que como ya he dicho no frecuento. Quizás pasodobles, que a lo mejor es más soportable que la otra basura.

Y ni intentando contrarrestrar la tortura auditiva con algún reproductor que llevemos encima podemos ganar la partida. Los decivelios del excremento siempre ganan a los tuyos, aunque los lleves directamente al oído. La pestilencia sigue castigando tu cerebro sin piedad, sin descanso, sin miramientos. Y es que vaya "música". Un pum, pum, pum constante, sin armonía, sin cohesión, sin alma. Es antimúsica, un atentado al buen gusto. Ojo, me estoy refiriendo a esta en concreto, no se me vayan a enfadar los fanáticos.

¿Tanto cuesta poner música normal, audible, no martirizante? Tampoco poner una música poco comercial -ésta no la entendería la mayoría de los clientes al ser normalmente de mayor calidad-, pero algo que no te golpee como si fueras un pelele. No sé qué haré la próxima vez que intente entrar, espero no perecer en el intento. ¿No dicen que ahora se puede comprar desde la casa de uno? Habrá que pensárselo.

En fin, que después del esfuerzo de ir a comprar, tenemos que intentar no fallecer ante el ataque despiadado que sufre nuestro órgano auditivo. Al final, volvemos a casa extenuados y casi sin sentido, y si es con las manos vacías ya podemos tener a mano algún tipo de tranquilizante, porque si no podemos hacer cualquier barbaridad en semejante estado de enajenación.

viernes, 1 de octubre de 2010

Imagen del transcurso


El mundo ha cambiado. Los dioses han cambiado. Nosotros hemos cambiado. Nuestros hijos cambiarán o están por cambiar. Cuando miramos hacia un lado o hacia otro o alrededor, no sabemos qué estamos viendo, si un mundo perfecto o un mundo imperfecto, si un mundo ordenado o un mundo caótico, si un mundo con futuro o un mundo que ya ve su final ciertamente cerca.

El mundo no es el que era. Si nos retrotraemos, si viajamos en nuestro recuerdo, en nuestra sabiduría sobre él o vivencias en él, veremos que no es el mismo que el de ayer, ni el de anteayer, ni el de hace un año ni siglos. Menos aún que el de hace milenios. Inevitablemente, como parte del universo que es, el mundo, nuestro mundo, cambia. No es estático, no espera el final que erráticamente llega a toda existencia. El tiempo no es ajeno a esto, y se pone manos a la obra para que no sea toda existencia una espera sin más.
El mundo no es es que era, porque el tiempo vive con él. Le enseña, le guía, le manda, le orienta. No, no es el que era ni es lo que será.

Los dioses no son los que eran. Al menos en parte. Siguen siendo crueles, viles, castigadores, pero perdieron la intención de ayudar, de perdonar, de indicar el camino. Las creencias ancestrales eran puras, pías, tenían un poder absoluto.
El Sol, la Luna, la Tierra, el Viento, dioses poderosos, capaces de cambiar el mundo, de castigar pero también de amar, de dar vida, cobijo, alimento. Deidades dignas de adoración, dignas de tributarles pleitesía. Los dioses cambiaron, y son ahora entidades despojadas de bondad, disgregadas de sus fieles, belicistas, pasivos, incapaces de cambiar el maltrecho mundo que tienen a sus pies.

Nosotros hemos cambiado. En el transcurso forzoso y necesario del tiempo, cualquier segundo, minuto o momento, subyace un cambio, una metamorfosis en todo aquello que es víctima de su huella, de su paso. Uno no puede obviar lo que fue, lo que es y lo que será, ello indicaría que el tiempo no le ha enseñado, no le ha dicho cuál es su camino, no ha sido consciente de lo que le rodea. Una vida sin direcciones, sin virajes, sin meandros, escapa a las leyes naturales del universo. Como todo cambia, todo se mueve, nosotros tenemos y debemos seguir ese movimiento.
Pero sí, hemos cambiado. No como individuos, que también, en la mayoría de los casos, sino como especie. A mejor o a peor, el tiempo se encargará de juzgar. Por lo pronto parece que no estamos en el camino correcto.

Y todo cambia de forma natural, sin impulsos, sin guías. Si algún factor altera o desestabiliza ese continuo fluir, como parece que está ocurriendo, sí, el mundo cambiará, los dioses cambiarán, nosotros cambiaremos, pero por unos cauces que puede que ni el mundo, ni los dioses, ni nosotros sepamos cómo transcurrir por ellos...

miércoles, 29 de septiembre de 2010

"Caballo de Troya". Pasión y muerte


Hubo un gran revuelo cuando "Caballo de Troya" de J.J. Benítez se puso a la venta. Esto fue debido a que en principio se vendió como una historia real, un experimento que permitió a un militar de los Estados Unidos viajar en el tiempo. Y no fue un viaje a una época cualquiera, sino a los años en que supuestamente vivió y murió Jesús de Nazaret. Difícil de creer, lógicamente, pero el caso es que como promoción fue fenomenal. Todo un éxito comercial.

Lo lógico es que te lo tomes como lo que es, una novela sobre los últimos días del personaje más influyente de la Historia y fundador sin quererlo de esa doctrina aleccionadora que llaman Cristianismo. Sí, la época elegida para realizar el fabuloso viaje fue la de los últimos días de Jesús, incluyendo su captura, tortura, muerte y sucesos posteriores.

Y como por todos es sabido que la figura de "el Hijo de Dios" vende, muchos lectores, asiduos o casuales, y no lectores, no dudaron en saber qué tenían que contar sobre estos años clave en teoría de primera mano. Como digo, el éxito fue enorme.

Entrando en materia sobre el libro en sí, tengo que decir que el principio es difícil -o así creo recordar, ya que lo leí hace ya muchos años-, con toda la explicación de los preparativos del viaje. Nuestro viajero llega a Jerusalén aproximadamente cuando se produce el milagro de la resurrección de Lázaro, y a partir de ahí se integra como uno más entre los discípulos de Jesús. Incluso entabla interesantes diálogos con Él, dejando entrever que éste sabe que viene de otro tiempo, de otro mundo. Muchas situaciones que nos han contado sobre esta época, que nos son familiares, son vistas desde otra perspectiva, distinta, incluso el autor se permite cambiar ciertos momentos, como las tres negaciones de Pedro (no lo voy a contar, tranquilos), lo que ocurrió en la Última Cena o el momento justo tras la expiración del Mesías, con sorpresa incluida.

Todo muy atractivo, con un trabajo de investigación enorme e igualmente fidedigno a la hora de relatar las torturas. Si en la famosa película de Mel Gibson a veces deseábamos cerrar los ojos ante tales castigos, aquí pensaremos en más de una ocasión en cerrar el libro (al menos lo recuerdo así, claro que entonces era casi un niño). Las descripciones de la flagelación -en todos los rincones del cuerpo, y cuando digo todos son todos-, la colocación de la corona de espinas (que en realidad era un casco), el porte del travesaño de la cruz, cómo clavan las muñecas, todo es llevado al extremo con una crudeza casi excesiva, pero sin caer en el morbo fácil.

Suelo recomendarle este libro a mucha gente que me pide alguna sugerencia, porque, tanto si eres católico como si no, es innegable que la trágica historia de este hombre es más que interesante, y si encima nos lo presentan desde un prisma, digamos, diferente, tenemos un libérrimo relato que, como dice su autor, no dejará a nadie indiferente.

jueves, 16 de septiembre de 2010

El pijo de la Vega


Hace unos días, no sé cuál exactamente porque no lo tengo señalado en mi calendario, se volvió a "festejar" el famoso lanceado -que no alanceado- de un toro en la localidad de Tordesillas. Por todos es sabido que es de gran polémica este festejo, puesto que es de un sadismo y una crueldad atroz.
Para el que no sepa en qué consiste esta "tradición", decir que se suelta un toro en el campo y unos mamelucos a caballo le van clavando lanzas hasta que el animal (me refiero al toro, no al que lancea) muere. Así de sencillo y así de inhumano -o mejor dicho, humano-.

Y no debería haber polémica, porque ésta incluye que hay personas a favor y en contra. ¿Y quién puede estar a favor de semejante sangría? ¿Quién puede participar en esta absurda fiesta? Deben ser personas faltas de humanidad, con ansias de sangre y de ver el sufrimiento de un animal que no puede defenderse ante un ataque masivo de carniceros aburridos. Seguramente muchos de ellos se excitan viendo o participando en la matanza. Es simplemente sadismo como entretenimiento, que hasta los taurinos de pro dicen estar en desacuerdo.

Cualquiera con un poco de sentido común puede imaginarse cómo es una persona con estas aficiones. En fin, que este año, vi en televisión al "maestro", al "héroe" que tuvo el honor de darle la última pinchada al toro, la definitiva, la de la gloria -por lo que parece el que consigue la estocada mortal es el que recibe ciertos honores-. Y no sé porqué pero al verlo no me sorpredió nada el muchachito. Era el típico, tipiquísimo pijo con su polito blanco y su enorme caballo como insignia en el pecho, igual que la que adjunto (figura curiosamente parecida a la de los lanceros participantes). Y es que es increíble cómo estos fantoches siempre están en todas estas tradiciones inhumanas, siempre ignorando los preceptos de la vida. ¿Será porque "los animales no son hijos de Dios"?.

Iba el chaval montado en su corcel, cual Cid Campeador, por las henchidas calles de su pueblo, vitoreado por la multitud enfervorizada ante semejante hazaña, espoleado por el orgullo valiente de su gesta. ¿Puede alguien enorgullecerse de matar a un animal cobardemente, con un arma y a caballo? Parece que muchos sí, seguramente debido a alguna disfunción psicológica.
A continuación, el caballero de la pija figura, subió a un balcón, pronunció un discursillo barato, al cual sólo presté atención unos segundos, y así terminó un año más la fiesta más estúpida, burda, fanática y sádica de cuantas tradiciones bárbaras que aún quedan en esta España polvorienta. Así somos.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

"Las aventuras del buen soldado Svejk", vida y obra de un genio idiota


"Soy idiota. Me declaron idiota oficial". Esa frase repite continuamente el inolvidable protagonista de esta excepcional novela. Una joya salida de la literatura checa de la mano de Jaroslav Hasek, allá sobre los años 20 del siglo pasado.
Svejk, un soldado enrolado en el ejército austro-húngaro en la Primera Guerra Mundial, se ve envuelto en las situaciones más variopintas, saliendo como puede gracias a su supuesta estupidez, que en muchas ocasiones es en realidad inteligencia o sabiduría.

Podemos imaginarnos de antemano los momentos e historias que vive un sujeto que asume que es estúpido, en plena guerra, en pleno frente. Pasa por todas las situaciones posibles, hasta por manos enemigas y siempre recurre a su "discapacidad" para conseguir que los que lo redean sientan pena o compasión por él.
Sí, Svejk siempre -o casi siempre- sale airoso de sus penurias, aunque más de una vez se lleva una buena tunda, no va a ser siempre un buen escapista. Pero su verborrea, su chorro de experiencias vividas o inventadaas hace que cuando se ve envuelto en según qué situaciones, diga: "Conocí una vez un hombre que se parecía a usted y..." o "Esto yo ya lo cuando en tal ciudad....". Tiene historias para cada momento, para cada persona, y las usa a modo de flashback para contar su vivencia o invención.

Sólo hay que ver la portada que adjunto, bastante fiel, creo, para ver su cara e imaginarse lo zoquete pero a la vez cómico que es el buen soldado. Me parece que hay una edición ilustrada que creo que tiene que ser interesante. Desgraciadamente el libro no acaba, su autor murió antes de tiempo, y por tanto no existe un final como tal, así que la experiencia, aunque muy grata queda inconclusa. Una lástima.
Una lectura inolvidable, un personaje idiota pero entrañable -nunca exasperante-, unas situaciones hilarantes que más de una ocasión -y más de dos- nos hacen sonreír. Y reír.

viernes, 27 de agosto de 2010

Camino a la Perdición


No, no voy a hablar de la genial película de Sam Mendes del mismo nombre (aunque quizás algún día lo haga). El título -profético, me parece- hace alusión a lo que irremediablemente están condenados la mayoría de los chiquillos y no tan chiquillos que tenemos hoy día.
Este verano he podido ver mucho más de cerca la fauna juvenil al estar en una ciudad más pequeña, lo que propicia un mayor número de avistamientos y encuentros con los mencionados individuos.

Todos sabemos -y yo mismo lo he repetido en este blog varias veces- el poco desarrollo mental que se extiende entre los jóvenes ciudadanos. Pero parándonos un poco a estudiarlos e intentar comprenderlos, nos damos cuenta que es una tarea rápida, simple y sencilla. Sencilla porque no hay mucho "que rascar" en su psicología. Incluso los pobres chimpancés que he usado para intentar el símil salen mejor parados -intelectualmente hablando- que los pueriles sujetos a los que me refiero.
En su mayoría (afortunadamente algunos se salvan) se rigen por la leyes de la clonación, esto es, la diferencia entre miembros de una misma pandilla es mínima o nula. Peinados ridículos de martillo y cincel todos ellos iguales, caras llenas de piercing como si de alfileteros se tratasen (los llevan en los labios, lengua, cejas, sienes, pómulos, etc), ropas terriblemente llamativas y feas, su rosario pendiendo del cuello (¡!), en fin, lo que todos hemos visto o sufrido. Me pregunto qué pasa por sus desiertas cabecitas, si se ponen a rezar el mencionado rosario mientras se fuman sus porritos o si saben leer el pintarrajo de su antebrazo, que tan de moda han puesto los futbolistas más borregos.

Pero lo más alarmante es que la clonación no se aplica sólo a lo físico o exterior, ojalá la cosa quedara ahí. Estos primates -con todos mis respetos hacia nuestros ancestros- no son capaces de articular una palabra con educación y mucho menos encadenar algún diálogo agradable. Sólo se comunican con exabruptos -que según qué zonas suenan más o menos desagradables-, tacos, motes, rujidos, palabras que dejan a mitad, ruidos, quejidos y cualquier cosa que quede fuera del lenguaje medianamente comprensible. Pocos se salvan, son en su gran mayoría paleolíticos cerebrales, cosa que no sé a qué atribuir. Creo que su cápsula neuronal sólo da para copular, pelear, beber y drogarse, y no nos olvidemos que hablamos de individuos de entre 13 y 30 años, que es la edad física donde se mueven, aunque evidentemente mentalmente no llegan ni a ser reptiles. Estoy pensando seriamente en abrir un negocio de tatuajes, con la cantidad de nombres y estrellitas que se ponen sería un negocio muy lucrativo (ya sabéis, ellos suelen poner el nombre de la novia en el brazo como si les fuera a durar más de 3 fines de semana).

No creo que nos aguarde un futuro alentador, con sujetos como estos siendo lo que nos espera. Habrá que esperanzarse en esa ínfima minoría que resisten dentro de la lógica y la normalidad que se ha perdido. La simpleza y la pasividad de esta asquerosa generación -o generaciones- parásita y dañina. Dañina con los valores, la moral, la sensatez, la elocuencia y todos aquellos pilares en los que debe construirse una sociedad civilizada.

sábado, 21 de agosto de 2010

Perdiendo el norte



Tras el último insulto vertido por el españolísimo Partido Popular a Andalucía (uno de tantos), concretamente hacia su acento, me ha llevado a preguntarme el por qué de esa marginación constante y ya histórica por las regiones que ocupan el sur geográfico de cualquier sitio.
Sin ir más lejos, aquí en España, aparte de los continuos dardos de la rancia derecha política, en general se tiene a Andalucía, excepto Sevilla, faltaría más (nótese la ironía), como una tierra pobre cuyas gentes apenas saben hablar un castellano medio comprensible y que su única dedicación es pasear animales por los áridos pastos de secano que forman el yermo paisaje.

Esta falta de respeto hacia una tierra y sus habitantes, quizás sea debida a que tradicionalmente Andalucía ha sido una región pobre -casualmente del sur- de España. Aquí es donde me pregunto el por qué. ¿Por qué las zonas situadas al sur suelen ser las más pobres y marginadas? Esto no sólo se da en España, a nivel mundial sólo tenemos que ver dónde se acumula la pobreza más incipiente, esto es, en el hemisferio sur. La basta extensión de África y Sudamérica; aquí se concentran los países más pobres del globo, que curiosamente están por debajo del ecuador.

Quizás la situación de América Latina habría que verla desde una perspectiva histórica. Tras su descubrimiento por el "iluminado" Critóbal Colón, hubo una carrera entre los grandes imperios por aquella tierra fértil y llena de tesoros. Mientras que hacia la parte norte se dirigieron los ingleses y otras culturas anglosajonas, hacia el sur fueron los bárbaros españoles aniquilando y evangelizando -en ocasiones palabras sinónimas- todo cuanto encontraban. Esto dio lugar a un "inicio de civilización" medieval, cuyas consecuencias aún hoy son palpables.

Historias aparte, lo que venía a decir es que casualidades o no, el sur siempre ha estado, a mayor o menor escala, sumido en una ignorancia a veces sutil, a veces flagrante, no se sabe porqué, pero las evidencias las vemos a diario, en los países pobres, en las regiones olvidadas por el hombre, incluso cuando algún político de medio pelo cree que en su propio país el sur es sinónimo de pobreza e incultura. Gente como esta es la que hace que mundialmente haya esa diferencia entre el norte y el sur.

lunes, 16 de agosto de 2010

Del papel al píxel


El progreso. ¿Es lo que nos hace ser más felices, más inteligentes, más cultos? Es una herramienta, y como tal, su objetivo es ayudar o hacernos la vida un poco más fácil (como si esto fuera posible en algunos aspectos). No voy a decir que el progreso -que últimamente parece sinónimo de tecnología- es pernicioso o negativo para los que nos servimos de él casi a diario, pero no es todo lo positivo que podríamos desear, y más cuando nos hemos olvidado por completo de preocuparnos por el progreso de nosotros mismos, de mente, de espíritu.

Porque estos pasos que supuestamente la tecnología da hacia la "perfección", en ocasiones son pasos que parecen destinados a degradar o corromper aquello que no necesita de chips, bites o LCDs. Los ebook por ejemplo han irrumpido con fuerza en el panorama tecnológico. Estos cacharros pretenden sustituir en un futuro -ya no tan lejano- a los libros tradicionales.

El caso es que cuando estos artilugios eran un proyecto lejano, no tenía yo mucha confianza en su éxito, pero parece ser que últimamente han experimentado un auge que a mí por lo menos me sorprende (y me disgusta). Y me sorprende porque no me imginaba que a los lectores de toda la vida les iba a gustar el hecho de no tener un libro físico en la mano. Me explico: a mí me encanta esa especie de ritual de ir a la librería, ver los libros, leer su sinopsis, dudar entre uno y otro, oler sus páginas, observar los detalles de la portada. Esto no es lo mismo que mirar una pantalla y elegir tras un rato pulsando botones.

Aquel poseedor de un ebook dejará de tener estas sensaciones que también forman parte del lector, de la lectura de un libro. Dejará de poder colocarlo entre otros tras su finalización, y no podrá mirar su librería con sus vivencias literarias, que en la mayoría de las veces son más enriquecedoras que la vida en sí. ¿Quién no se para muchas veces delante de su colección de libros a contemplar y recordar lo que nos han ofrecido? Todo esto se reducirá a un aparato donde almacenaremos todas las obras que leamos y cuando nos falte espacio las borraremos, sin tener ocasión de volver a hojear sus páginas.

No me convencen, así que yo seguiré con el papel de toda la vida y haciendo hueco en mi casa para el tesoro que supone tener una colección de historias y pensamientos, que amerilleen con los años y que pueda ver el paso del tiempo sobre ellos. Sólo espero que el querido papel no desaparezca para siempre.

jueves, 5 de agosto de 2010

"Las Benévolas", el horror puro


Este libro es el más fiel retrato de la época más atroz que ha vivido el ser humano. Es lo terrible narrado. Es el preciso dibujo de la sinrazón. Es el horror en estado puro.
Dice Vargas Llosa que este libro nos demuestra que "la inhumanidad de los verdugos alcanzaron cimas más altas de monstruosidad de lo que creíamos". Y no le falta razón. No creo recordar una narración tan sumamente dura y terrorífica como esta. Y lo peor de todo es que no es ficción, es lo que pasó realmente.

J. Littell demuestra en esta su primera obra que es un escritor como pocos. Porque para ser su primer libro, ha conseguido una monumental historia metiéndonos en la piel de un oficial nazi encargado en un principio de resolver "la cuestión judía". Su historia está contada en primera persona, desde los ojos de este asesino y eso le da una perspectiva fría y cruel al relato. Abre el prólogo diciendo que no se arrepiente de nada, que sólo recibía órdenes, que era obedecer o morir, y nos insta a pensar qué haríamos nosotros. Da que pensar. Y mucho. ¿Qué haríamos realmente si nos ordenaran matar?

Cuestiones morales aparte, el libro es, como he dicho, atroz, pero con una precisión histórica que pone los pelos de punta. Muchos historiadores han alabado el trabajo de documentación titánico. Todo está descrito con un detalle y precisión milimétricos. Y esto lleva a presenciar de forma directa las barbaridades que se cometieron con un pueblo que no sabía el porqué de aquellos exterminios. Detalla con todo lujo de detalles las primeras matanzas que se cometieron, antes de "inventarse" las cámaras de gas. Estar leyendo y sentir un escalofrío, sentir rabia y tristeza, una panoplia de sensaciones todas ellas demoledoras. Escenas muy crudas, terribles, pero sin buscar el morbo gratuito. Simplemente descripción.

Es una lectura difícil, por contenido y por narración. Delirios de una mente atormentada, que se reflejan en actitudes a veces surrealistas, en especial en uno de los capítulos finales en los que se roza la paranoia.
No sé si recomendar encarecidamente su lectura o aconsejar que ni os acerquéis. Tiene momentos verdaderamente duros, capaces de arrancarte una mueca de asco y estupor. Pero es una gran novela. Grandísima. No en vano obtuvo el premio más prestigioso de Francia, el Goncourt.

jueves, 29 de julio de 2010

Perdónanos, porque no sabemos lo que hacemos...


Estupor. Y tristeza. Podría llamar así a lo que sentí cuando hace poco volví a coger mi bicicleta de montaña e intenté hacer una de mis habituales salidas por uno de mis sitios "de toda la vida". Suelo salir a un bosquecito de pinos precioso que hay cerca de mi localidad, un lugar realmente tranquilo, bello y sobre todo alejado de la jungla de asfalto. Es un rincón donde domina la naturaleza, donde se pueden escuchar los diálogos de los pájaros con el viento y donde los susurros de la vida salvaje te embriagan de gozo.

Llegando a la entrada de este paraje, vi con enorme extrañeza que ésta no estaba. Simplemente había desaparecido y en su lugar había un montón de tierra revuelta y unas cintas amarillas, indicadoras de que allí habían puesto sus zarpas unos desalmados constructores. ¿El motivo? Una autovía. Con la sangre aún congelada, me puse a buscar un posible acceso a mi apartado refugio y tras mucho mirar conseguí intuir un acceso nada sencillo de sortear. Con mi bicicleta a cuestas y bordeando un pequeño terraplén, por fin pude poner los pies en una parte de mi viejo camino. Afortunadamente, de ahí en adelante todo seguía igual, salvo ciertas partes cuyo paisaje ya no era dominado por la vital vegetación, sino por baldíos parches de lo que en el negro futuro será asfalto, coches y polución.

El progreso. La avaricia. La codicia. Estos son los responsables de la aniquilación que está sufriendo la Tierra, nuestro hogar. Siempre se anteponen los letales intereses económicos a la conservación de este maravilloso planeta donde vivimos. Los asesinos que están al frente de la humanidad no son conscientes de lo que están haciendo, porque no ven más allá de su bolsillo ni del poder. Y lo peor de todo es que esto no tiene ya arreglo. Si no son capaces ni de llegar a un acuerdo en las inútiles cumbres que hacen sobre el clima. Parece mentira que hayamos arrasado selvas enteras, extinguido especies, y condenado al planeta a muerte en tan sólo unos años de existencia. No podemos esperar menos de los que se han matado entre sí durante miles de años.

Pero de vez en cuando, la naturaleza nos demuestra que no somos más que una mota inmunda de polvo y nos azota con su rabia para recordarnos que, aunque hayamos acabado con ella, siempre será mucho más poderosa y sabia que nosotros. Tiene todo el derecho a vengarse. Y la Evolución de las especies -el verdadero motor del mundo- cometió un error fatal, y no es otro que dotarnos de inteligencia. Esa inteligencia (no positiva) que nos ha llevado a ansiar más de lo que necesitamos, y en consecuencia explotar hasta la extenuación todos los recursos posibles de nuestra Tierra.
Nos creemos dueños de todo, de los árboles, de los seres vivos, del medio ambiente, de la vida de cada una de las criaturas que viven en armonía con su entorno y que dependen unas de otras. No olvidemos que nosotros vivimos gracias al equilibrio biológico que existe en todo el globo. Nos creemos los dioses del universo y no nos damos cuenta de que no somos más que la hormiga que aplastamos o que la flor que cortamos. Hasta que no seamos conscientes de esto, seguiremos torturando el planeta hasta que diga basta y no pueda soportar más penas.

Está claro que lo que me pasó no es más que una minucia en comparación con lo que normalmente el hombre incivilizado está haciendo desde hace siglos, pero es una representación muy fidedigna de cómo actúa sin ningún miramiento con lo que de verdad importa, aquello que nos dio la vida, nos alimentó y nos acurrucó en su regazo cuando dábamos nuestros primeros pasos en la historia. Una historia que ya tiene los días contados y sólo es cuestión de esperar para que todo expire, para que todo desaparezca bajo la inconsciencia del hombre.

No voy a despedir este artículo sin incluir en él una cita, que sí, está muy vista y oída ya, pero que es tan fiel a lo que nos va a pasar, que no me resisto a escribirla:

"Sólo después de que el último árbol haya sido cortado. Sólo después de que el último río haya sido envenenado. Sólo después de que el último pez haya sido pescado. Sólo entonces descubriremos que el dinero no se puede comer."

miércoles, 21 de julio de 2010

El hombre como animal ¿social?


¿Cuánto tiempo lleva la especie humana viviendo en sociedad? Miles de años. Las comunidades de individuos son un rasgo muy común en el reino animal, sobre todo debido a las ventajas que esto reporta a ese conjunto de sujetos. Dichas ventajas podrían ser protección, distribución del trabajo, facilitar el encuentro con las parejas, entre otras. Y como el hombre, como animal que sabe aprovechar recursos (o más bien agotarlos), ha intentado vivir en sociedad desde sus más antiguos ancentros.

Pero tantos años de intentar convivir colectivamente no han sido suficientes para que este animal, supuestamente cumbre de la evolución, haya aprendido a comportarse de forma civilizada. Me refiero a una cosa tan simple como saber convivir en comunidad. Una especie que para bien o para mal (yo diría que para mal) tiene el don de la inteligencia -no tomemos este término como un atributo positivo- no ha conseguido en más de 100.000 años un concepto tan sencillo como es el respeto hacia los que lo rodean.

Esto lo hemos sufrido todos, y ejemplos podría citar cientos. Sin ir más lejos, en la cola del supermercado siempre está la vieja que por el mero hecho de serlo ya se nos cuela con una habilidad pasmosa; esa persona que en el asiento de un autobús invade deliberadamente ya no sólo nuestro espacio vital, sino físico; y qué decir de esos vecinos que sin ningún pudor molestan a las tantas de la noche con voces, ruidos, fiestas, etc. ¿Quién no ha sufrido en alguna ocasión a estos seres, que no conocen el respeto por los demás ni por lo ajeno?

El muy triste que en vez de ir hacia una convivencia más estable entre nosotros vayamos a peor. No vamos a saber nunca ser partícipes de una vecindad armónica, donde cada uno piense que el mundo no es de uno mismo, sino de un colectivo que debe mirar por el bien de todos. Esto no hace sino demostrar la debilidad que tenemos como especie, como animal social que se supone que somos. Porque todo el resto del reino animal sigue sus reglas de comportamiento -dentro de sus posibilidades, claro- por el bien de ellos mismos. Pero lógicamente no se le puede exigir mucho a aquellos que está acabando no sólo con su propia existencia, sino también con el resto del mundo.

jueves, 15 de julio de 2010

"4 Meses, 3 Semanas y 2 Días", desamparo en Rumanía


¿Hasta dónde nos puede llevar la desesperación? Somos capaces de cosas inimaginables cuando apremia el desamparo y la necesidad. ¿Y hasta dónde somos capaces de llegar por una amistad? Quizás no tan lejos, pero aún así, y dependiendo de esa amistad, igualmente podríamos hacer grandes sacrificios.

En esta película, que adelanto que es estupenda, estas dos cuestiones son el eje de los acontecimientos. Situada en la Rumanía de los años 80, dos amigas verán sus vidas azotadas por la necesidad de las cirscunstancias, una por un embarazo no deseado y otra por ayudar a su compañera.

A priori parece simple la idea, pero la sensación de desamparo y opresión que consigue el director con su puesta en escena consigue que por momentos lleguemos a inmiscuirnos en la vida de esas chicas que se mueven, diríase, casi entre la vida y la muerte. El trabajo en general es soberbio, con una fotografía que imprime a la atmósfera unos tonos opresivos que contribuyen a aumentar la sensación de desesperanza. Los actores están fantásticos, sobre todo su protagonista, que parece que sufre de verdad en sus carnes el drama. Dignos de alabanza.

Esta pequeña maravilla se llevó varios premios, entre ellos la Palma de Oro en Cannes y si no me falla la memoria el Goya a mejor película extranjera. Y viene de un país cuyo cine es totalmente desconocido, lo cual tiene mérito. Esperemos que sirva para que se de a conocer, porque si las películas son la mitad de buenas que esta, vamos sobrados.

martes, 13 de julio de 2010

El triunfo de la sencillez


Por fin. España es Campeón del Mundo. Qué bonito suena. Y qué bien lo hemos pasado durante este mes que ha durado el Mundial.
Nunca, en la historia de nuestra selección hemos llegado tan alto. Y todo gracias a estos chavales que tienen y deben ser el ejemplo de todo el país. Porque su unión ha sido la unión de una nación continuamente dividida. Aquello que los ineptos "mandamases" no son capaces de conseguir, estos chicos lo han conseguido con humildad, sencillez y compañerismo.

Decía José Ramón de la Morena que esta selección ha sido la anestesia del país. Qué afirmación más acertada. En estos tiempos de incertidumbre, nuestro equipo nos ha hecho olvidarnos durante unas semanas la difícil situación en la que nos encontramos (unos más que otros y siempre los mismos). Nos han borrado de la cabeza los problemas, la depresión, las preocupaciones, en fin, todo aquello que continuamente nos sacude a muchos de nosotros. Eso es un logro que pocas veces más vamos a ver y sentir.

Porque este ha sido el triunfo de la calidad, del esfuerzo, de la amistad, de la unión de todos ellos y todos nosotros, y por qué no decirlo del amor. Ese hermoso beso de Iker Casillas a Sara Carbonero entrará en la historia junto a todos los momentos impagables que nos han brindado. Estos chavales, que muchos no tienen ni 25 años, encabezados por ese magnífico y noble hombre que es Vicente del Bosque, nos han regalado un pedazo de felicidad en estado puro, y da igual que te guste o no el fútbol, son unos tíos que quedarán en el recuerdo de 47 millones de corazones que vivieron durante un mes una bonita historia. Una historia que nos rescató de tantísimos problemas y sólo por eso ya merecen tocar el cielo, aunque seguramente eso ya lo han hecho. Porque habéis conseguido el gran milagro de hacernos estar orgullosos de ser españoles, para mí ya sois inmortales. Enhorabuena, CAMPEONES.

miércoles, 30 de junio de 2010

La Fuente de la Lucidez


- ¿Cuál es el último libro que te has leído?
- Puff, pues ya ni me acuerdo.

Esta pregunta con su respuesta compañera es muy habitual que la veamos en los medios de comunicación cuando se celebra la Feria del Libro o algún acto importante relacionado con la literatura. Estos días he visto en varios medios cómo mucha gente presume de lo poco que lee. Y se quedan tan anchos. Lo único que me producen estas actitudes es pena. ¿Es cierto que en España se lee tan poco? Parece que sí. Y viendo el nivel cultural que tenemos es perfectamente creíble.

¿Cuántas personas se leen más de tres libros al año? Seguro que menos de la mitad de la población. Y eso es un problema. Porque los libros son la mejor fuente de cultura, de conocimiento y de imaginación que existe. Sólo hay que ver lo que se ha hecho a lo largo de la historia para mantener al pueblo en estado de dormancia: quemaban libros, quemaban el conocimiento. La quema masiva de libros y las persecuciones a sus creadores han sido una constante cuando se quería mantener las libertades oprimidas.

Esto ha sido así porque de los libros emana el conocimiento que poseemos, y el conocimiento nos hace libres, por eso la primera víctima de dictaduras y totalitarismos era esto, la cultura.
Así, sin cultura el pueblo no prospera -ni progresa- no existe un libre pensamiento y por tanto la sociedad se enfanga en la necedad. Por esto es tan preocupante que no leamos. Una sociedad que no lee está carente de saber, falta de imaginación y ello lleva a la mezquindad, que campa a sus anchas, por ejemplo, en nuestro país.

Es tan importante la instauración de la cultura en la mente colectiva, que una sociedad culta es una sociedad cívica, educada y respetuosa, cosas que a todas luces faltan en nuestras comunidades. Pero ojo, una persona versada en las letras no necesariamente es una mejor persona, como decía alguien; puede ser muy culta y ser un grandísimo hijo de puta. Lo que quiero decir con esto es que está claro que un pueblo casi analfabeto, como es el caso del español, nunca puede prosperar intelectualmente hablando.

Yo he conocido muchos memos, que su frase más recurrente ante la "comprometedora" pregunta sobre sus hábitos lectores es la socorrida y estúpida "yo espero a que hagan la película" o "yo sólo leo el Marca". Y ante esto, ante esta afirmación y demostración de vacío cerebral, uno no tiene más remedio que soreír y pasar a otro tema para dejar de sufrir con tonterías semejantes.
No es gratuito lo que digo, en España se lee poco, muy poco, y eso se refleja en la falta de educación, de respeto y de cultura que podemos ver cuando salimos a la calle, cuando nos relacionamos o cuando paseamos, hasta cuando encendemos la televisión. Esperemos que esta actitud cambie y poco a poco entendamos que los libros son, a día de hoy, el mejor bálsamo que podemos encontrar para el acuciante declive intelectual que nos rodea.

viernes, 18 de junio de 2010

Descanse en Paz: José Saramago



"La victoria y la derrota sólo tienen una cosa en común: que ninguna de las dos es definitiva"

"El dinero es un enfermedad que pudre el pensamiento cívico del hombre"

"Ninguna religión ha conseguido nunca acercar a las personas entre sí, más bien todo lo contrario"

"Nunca podré estar de acuerdo con la Madre Teresa de Calcuta. Ella luchaba por salvar las almas, yo lucharía por salvar los cuerpos"

"En estos tiempos para el mundo la bondad es una tontería. Si eres bueno, eres tonto"


domingo, 13 de junio de 2010

Vox Populi

Estaba más o menos claro. La última encuesta sobre la posible sentencia al juez Garzón ha tenido una mayoría absoluta en contra de ésta. El 100% de los votos (8 nada más y nada menos) han ido para la opinión de que es injusto enjuiciar a un magistrado que intenta investigar lo que ocurrió en la etapa más oscura de nuestra historia contemporanea.

Es obvio, muy pocos son los que ven indicios de delito en lo que se refiere a hacer justicia para con las víctimas de una brutal dictadura. Pero como en este país la palabra justicia no suele ir acompañada de la de "justo", el proceso continúa, aunque los medios parece que han dejado un poco de lado el caso. Esto no es nada extraño; aquí las noticias son tratadas cíclicamente. Ya apenas se habla de este tema, igual que, por ejemplo, tampoco del acoso escolar, gripes nuevas, etcétera (nota mental: hablar sobre las "modas" en los medios de comunicación).

Aún le estoy dando vueltas a la nueva encuesta, así que no voy a poner ninguna nueva hasta que tenga claro el tema a tratar. Nada más por ahora, gracias a todos los que han votado.

martes, 1 de junio de 2010

Sueños Dormidos

A colación de la anterior publicación sobre Sueños Dormidos, pongo aquí la canción que le da título a la página. Se trata de una preciosa letra de Mago de Oz que habla sobre el Alzheimer, esa enfermedad que nos priva de lo más preciado en la vida, los recuerdos. A mí me parece una maravilla, pero como todo, habrá a quien no le guste o quizás no llegue a apreciarla, hay gente para todo. Es simplemente poesía del alma, para quien quiera escuchar...



Ya va haciendo tiempo
que sus recuerdos libran
batalla contra el olvido.

Pues se congeló el calendario
y se fugó su memoria
con lo vivido.

Ay que ver cómo duele
rebuscar en el diario
y saber que te faltan
que te han secuestrado años

Aunque no te acuerdes ya de mí
yo siempre cuido de ti.
Me he convertido en luz
para guiarte hasta mí.

Quiero encontrar
aquellos besos perdidos,
tantos sueños que siguen dormidos
y volver a recordar.

Quiero buscar
contigo un nuevo camino,
pues siento que estoy perdido
y no llorar por no poderte reconocer.

Ver nacer los días
es ver parir silencios
recibe besos de extraños.

Ay que ver cómo duele
que te falten hojas del diario.

Aunque no te acuerdes ya de mí,
siempre estaré junto a ti.
Ahora soy la flor
que espera brotar en ti.

Quiero encontrar
aquellos besos perdidos,
tantos sueños que siguen dormidos
y volver a recordar.

Quiero buscar
contigo un nuevo camino,
pues siento que estoy perdido
y no llorar por no poderte reconocer.

Quiero encontrar
aquellos besos perdidos,
tantos sueños que siguen dormidos
y volver a recordar.

Quiero buscar
contigo un nuevo camino,
pues siento que estoy perdido
y volver a recordar.

Quiero encontrar
aquellos besos perdidos,
tantos sueños que siguen dormidos
y volver a recordar.



viernes, 28 de mayo de 2010

Un Nuevo Camino...

No sé porqué, pero me decidido a abrirme un "tumblr". ¿Y qué es esto? Pues ni yo mismo lo sé con certeza. Según me han dicho, es una especie de twitter pero ampliado. Digamos que es como un blog pero más simple. Pues bien, he pensado que ahí podría ir publicando esas caras B de este blog, o sea, los artículos más sencillos, las citas, música y demás cosas que a veces desecho, que os aseguro que son muchas. Será, como digo allí, el hermano pequeño de este blog. En el margen tenéis la dirección, junto a los otros blogs que sigo.

Espero que lo visitéis de vez en cuando. No sé si se podrán dejar comentarios porque aún no lo he trasteado mucho. El nombre no sé si será el definitivo, ya os digo que está en pañales todavía, ya veremos si con el paso del tiempo me convence. Se llama Sueños Dormidos, y espero que os guste. Tampoco es seguro que no lo vaya a abandonar, ya veré si me satisface o no. Y estad seguros que este lugar no bajará la persiana, es más, tengo ideas interesantes que estoy deseando plasmar en palabras, porque escribir es un bálsamo que tengo la suerte de amar, por eso aquí tendré siempre un rincón donde dar cobijo a la imaginación.

lunes, 17 de mayo de 2010

A la Deriva


Seamos claros, España y la sociedad española está a la cola de los países punteros de Europa. Esto es así y nadie puede negarlo. Bien es cierto, que parte de esta "privilegiada" situación se la debemos a la dictadura que padecimos y el legado de ésta que aún convive con nosotros. Esto unido a unos políticos que no han sabido ni saben llevar a la nación para delante, nos da como resultado que no estemos entre las mayores influencias europeas.

Porque nuestro país es una nación inculta por naturaleza. Estamos aún anclados ideológicamente en un pasado oscuro y obsoleto. Si miramos, por poner un ejemplo, a Alemania, ellos son un país nuevo, moderno y con una mentalidad con vistas al futuro, pese a que pasó lo que pasó con el pequeño Hitler. Y todos los países que han sufrido una dictadura, represiones, totalitarismos o persecuciones, consiguen mirar al futuro y dejar atrás las estúpidas causas que los llevaron a la sin razón, pero ojo, sin olvidar para no repetir los errores.

En cambio, aquí, país rancio y avinagrado, seguimos con las mismas tonterías en la cabeza de hace siglos. Digo todo esto porque, el lector no me lo podrá negar, la amplitud de miras de los españolitos es escasa por no decir otra cosa. Me explico: aquí, si alguien habla, y no bien, pongamos de la Iglesia (loada sea), ¿de qué es tachado? exacto, de sociata o casi comunista. Si se hace una crítica al Gobierno de izquierdas (¿?) actual, ¿qué es?; sí, pepero o facha. ¿Por qué ocurre esto? Pues porque somos idiotas.

Qué pena que no sepamos tener una mente tan sólo un poquito más abierta, para poder discernir entre lo que son ideales y lo que es la realidad. Imaginemos una persona que por sus valores, pensamientos, personalidad o lo que sea es más afín a una postura de izquierdas. Normalmente votará, en el caso de España al PSOE. Y al cabo de un tiempo este partido empieza a tocar las pelotas de todo el país con una política nefasta, absurda e incomprensible. Este votante, ¿no va a decir que "vaya mierda de partido que gobierna"? Normalmente sí lo haría, pero en España no. Igual pasa con los votantes del PP. Estos que apoyan tonterías como la prohibición de los matrimonios homosexuales o la erradicación del aborto. ¿En serio el votar a un partido nos lleva a no criticarlo o estar en desacuerdo con sus medidas? Repito que en España sí.

Y nadie podrá decir que esto me lo estoy inventando o que tengo muy mal concepto de nosotros mismos. Miremos la prensa. ¿Critica algún medio de derechas al Partido Popular? Absolutamente ninguno. Y al revés es lo mismo. Esa es la prueba evidente de lo que digo, que vivimos en un Estado donde aún convive aquella maldita condición de "las dos Españas", que tantísimo daño nos hizo y nos sigue haciendo. Porque somos unos incultos, unos cazurros y unos tercermundistas. No tiene más. Aquí el gris no existe, o somos blancos o negros.
No hay motivo alguno por el que sentirse orgulloso de ser español (España, ese país que eleva a una cosa como Belén Esteban a la categoría de "princesa del pueblo". En Inglaterra era Diana y aquí esta, igualicas, vamos). Porque para el mundo, los españoles siempre seremos recordados por el exterminio y aniquilación que llevamos al Nuevo Mundo en el fatídico año de 1492 (por cierto, con la Iglesia Católica al frente). La historia nos recordará únicamente por eso. A menos que empecemos a ser un poco más inteligentes y usar el sentido común, cosa que parece aún queda bastante lejos. Muy lejos

lunes, 3 de mayo de 2010

Recomendaciones del mes


Retomo por fin una sección que tenía un poco descuidada y sé por los millones de comentarios que me dejáis en ella que os entusiasma. Así que voy a ello:

12:

En 1951, se rodó una de las mejores películas que he tenido la oportunidad de visionar. Su nombre: "Doce Hombres sin Piedad". Un impresionante relato en torno a una deliberación entre los doce escogidos que integran un jurado popular, de la cual dependerá el futuro de un acusado de asesinato.
Su puesta en escena era casi perfecta con una trama que iba avanzando poco a poco con interesantes giros en torno a lo que a priori parecía un mero trámite. Una obra maestra incontestable que todo el mundo debería ver.

Pues bien, 50 años después, viene un ruso (Nikita Mikhalkov) y nos regala un remake digno de esa cumbre que era la original. Viendo las versiones de otras películas que hay por ahí, uno siempre tiende a temblar cada vez que se hace una revisión de este tipo, porque por norma suelen ser aberrantes. No es el caso. Aquí cambiamos de escenario, de gente y de época, pero la esencia permanece. Un ejemplo de cómo se puede hacer una buena revisión de un clásico sin destrozarlo. Quizás para que hubiera estado a la altura del original se podría haber recortado un poco su duración, porque son dos horas y media, sesenta minutos más que la antigua, pero aún así merece totalmente la pena. Genial


ANTES QUE EL DIABLO SEPA QUE HAS MUERTO

Precisamente el mismo director de "Doce Hombres sin Piedad", Sidney Lumet, y justo 50 años después de aquella maravilla, este veterano genio nos obsequiaba con otra impresionante película, de título tan sugerente. Parece mentira que este hombre lleve tantos años tras las cámaras y nos regale una historia tan redonda a esas alturas.
Qué regalo nos ofrece en forma de tragedia, una tragedia que a priori era tan sólo un plan que no podía fallar, y sus protagonistas son víctimas de su propia ambición.

Su estructura es además muy atratactiva, porque se nos narra en forma de momentos o flashbacks de los personajes donde nos cuentan sus implicaciones en la historia. Todo es soberbio: diálogos, puesta en escena, actuaciones, guión, difícil ponerle algún pero.

Toda una lección de buen cine con un trasfondo sobre lo que puede llevar a las personas a cometer auténticas locuras sin habérselo propuesto. Venga, no tardéis en verla.


sábado, 24 de abril de 2010

Vox Populi: Garzón


Ninguna sorpresa en la anterior encuesta sobre la jubilación a los 67 años. El 100% de los votos han ido para el "no" a esta absurdez que se ha sacado el "lúcido" Gobierno que intenta gobernar este zozobrante país. Si es que es tan nefasta la idea que hasta parece una broma. O eso, o ha sido propuesta por una cuadrilla de chimpancés, que al fin y al cabo poco se diferencian de estos políticos. ¿Cuándo consequirán retomar el rumbo y hacer algo por los que supuestamente están representando? (próximamente publicaré un artículo sobre estos titiriteros con Ministerio). Creo que ese día aún queda lejos. Pero es que los que dicen ser la solución son igual de incompetentes e ineptos, así que el país seguirá en buenas manos y a merced, pues no sé, del viento mismo.

Qué mala fortuna que tengamos estos escolares con corbata y maletín al frente de los ciudadanos. En sus campañas electorales siempre cuentan los mismos cuentos sobre lo que les interesa al pueblo, lo bien que nos van a tratar y demás mezquindades. Pero luego, cuando ya están donde quieren, a chupar del bote de esos a los que prometieron servir. No hay más que ver la trama de corrupción que hay en el "Partido Pancartero" (PP) que se extiende desde alcaldes hasta senadores. Y lo que habrá por ahí escondido que no sabemos, no sólo en el partido de la gaviota con bigote, ojo, sino también en el "del Cejas" y demás asociaciones se sinvergüenzas. ¡Todos al destierro ya!

Bueno, vamos a lo que vamos, a la tercera encuesta que os propongo. Y estaba cantada, cómo no vamos a sacar el tema más candente de los últimos días. Sí, el juez Garzón. Cualquiera que se interese un poco por la actualidad informativa sabrá de qué va el tema. Se quiere procesar a este juez por investigar los asesinatos de Franco, a instancia de Manos Blancas (¿blancas?), Falange Española y demás fauna fascistoide. Y es que Baltasar Garzón, decidió abrir un sumario para juzgar el genocidio de un dictador, y claro, los derechistas pusieron la voz en el cielo. Salieron de sus madrigueras para evitar que sobre la mesa aparecieran asuntos espinosos para ellos, y contraatacaron denunciando prevaricación por parte del juez.

La acusación ha sido estimada por el Tribunal Supremo, y ahí es donde ha explotado todo. Ha habido movimientos por parte de los que están a favor del sentido común, apoyando a Garzón, y esto en los círculos ultraderechistas no ha sido muy bien recibido. Pero no sólo entre estas reliquias de la opresión, sino también entre los que van de centristas moderados, que dijeron que el apoyo de los sindicatos al magistrado era inconstitucional y antidemocrático. Así, expusieron una vez más su verdadera cara, que llevan años intentando ocultar y maquillar, diciendo que su partido no es de derechas. ¿De derechas? No, más bien más allá. La cara de descomposición que tenía el Macario del PP, Mariano Rajoy, reprimiendo a los sindicatos era todo un poema.

Y es que tiene pelotas que una asociacion fascista, o varias, sienten en los tribunales a una persona por intentar investigar los crímenes de una dictadura, igual que hizo con Pinochet. Pero entonces tuvo la libertad de hacerlo porque Chile no era el inmundo país que es España. Aquí se dice que para qué remover el pasado, que olvidemos lo que sucedió, que ya han pasado muchos años, pero, como dice el prestigioso Financial Times, en un artículo, "no puede haber una ley de prescripción en delitos contra la humanidad", y tilda el proceso de "ataque no merecido" (mirad el enlace). ¿Que la Audiencia Nacional no es competente para juzgar estos asesinatos) Para enjuiciar asesinatos masivos, como si lo hacen en la choza del pueblo. Es intolerable poner trabas a esto.

Las últimas noticias dicen que el Supremo ha expulsado a Falange del sumario por no eliminar partes ideológicas en la acusación (parece que llamaban a Garzón cosas tan ridículas como "redentor de los vencidos"). Igualmente el acusado ha interpuesto recusación al juez que instruye el caso, un tal Valera, alegando imparcialidad, así que habrá que ver en qué queda todo.

No es normal que se acuse de prevaricación la investigación de un genocidio. ¿Alguien como Garzón iba a prevaricar? Ya se verá. Pero admitir la denuncia por el TS de una asociación ilegal (más que nada por ser antidemocrática), ha puesto a la justicia española en ridículo en todo el mundo, e incluso Argentina se ha ofrecido a continuar la causa de Garzón en caso de que lo inhabiliten. Lo dicho, en cualquier país hay más sentido común. Algún día saldrá todo a la luz, se desempolvarán los crímenes que se cometieron, la memoria de los mártires será recordada y su voz despertará...

A la izquierda tenéis la encuesta. ¡Lo que España vota va a misa!