martes, 30 de marzo de 2010

Nada ni Nadie






Busco una calma inalcanzable,
la atmósfera aquí no es fiable.
Quiero estar solo si solo todo estará bien,
que nadie me hable, que no rompan este
silencio es mío.
Hoy quiero sentir el frío.
Vértigo que el mundo pare y me separe del
cansancio de vivir así,
harto de fingir excusas.
Musas siento huir de mí, cosas que viví,
esta cicatriz de traumas, desangra versos,
desarma el alma, es mi verdad maldita,
mitad genio, mitad flor marchita
que se apaga porque haga lo que haga
el premio no cambiará mi estado de ánimo,
es este sentimiento pésimo que tiene pálido.
Con mis colegas no soy cálido,
ya no hay remedio,
preguntan qué sucede y me limito a mirar serio.
Mi amada siente el tedio,
dice que estoy distante,
me mira y sé que ve una decepción constante.
Y si la vida es un instante,
hoy quiero olvidar que existo,
quiero escapar a mi desierto sin ser visto,
salir de este círculo, volar a otro lugar,
quedarme quieto,
allí la soledad es mi amuleto.

Nada ni nadie hoy me acompaña en este baile,
quiero estar solo si solo todo estará bien,
que nadie me hable
me falta el aire
por una vez que el mundo calle. (x2)

Me importa una mierda lo que el resto diga,
que se alegren o que me envidien por todo lo que consiga,
mi única enemiga es esta mente rota desde crío,
abre puestas prohibidas
empujándome al vacío,
sonrío por compromiso y casi no veo a los míos,
mi familia, la gente que más me quiso,
con mi rap estoy de luto, no disfruto,
es mi veneno,
ver que escriba lo que escriba pienso que no soy tan bueno.
Y si pierdo confianza atadao a las circunstancias,
vago igual que un zombi,
temores nunca los vencí,
y con Dios mantuve un pacto demasiado triste,
él jamás habla conmigo y yo no digo que él no existe,
perdiste el norte,
yo lo perdí al jugar con miedo,
al sentir nervios traicioneros,
tensando mis dedos,
puedo soportarlo,
quise esquivarlo, y nada cambia,
ahora mi corazón es como un invierno en Finlandia,
no queda rabia, sólo pena,
una gangrena que mis penas pudre,
pieza perdida del puzle,
que nació un uno de octubre
y desde entonces vive condenada y loca,
rosa espinada sangra quien la toca.
Quise compañía y obtuve un monólogo,
quise un final feliz y me quedé en el prólogo,
la droga es el peor psicólogo,
nunca curó mi ahogo,
sólo quiero correr a otro horizonte y estar solo.

Nada ni nadie hoy me acompaña en este baile,
quiero estar solo si solo todo estará bien,
que nadie me hable
me falta el aire
por una vez que el mundo calle. (x2)

Para todo aquel que se ha sentido solo,
vacío,
vagando extraño entre océanos de cráneos,
para todo aquel que no sabe escapar al daño, Nach,
tus males contemporáneos...
nada ni nadie...
que el mundo calle.





jueves, 25 de marzo de 2010

Acerca de cosas que no entiendo: el oro y la Semana Santa

Me gusta. La Semana Santa me gusta. Será porque el folclore que desprende esta época es un tanto evocadora de sensaciones extrañas. Se conjuran varios elementos que hacen de esta "fiesta" algo especial, quizás sea la mezcolanza de olores en el aire, donde se funden la cera y el incienso, una música que, cuanto menos es característica inconfundible de la Pascua y la exposición "callejera"de unas tallas en algunos casos impresionantes. Dejando a un lado la parte religiosa y viendo la ustera y artística, hay que reconocer que tiene belleza.

Y como no es señal característica de este blog enaltecer lo eclesiástico, debo volver al cauce normal haciendo, cuanto menos, unas matizaciones. Sabiendo que realmente lo que se conmemora es la pasión y muerte de Jesús de Nazaret (que podemos creernos o no), creo que hay cosas que chirrían y rompe con todas las virtudes que he mencionado antes. ¿Qué fue ante todo Jesús, aparte de un grandioso revolucionario que osó tocar las pelotas a los altos mandos religiosos de la época? Fue, simplemente, pobre. Una persona del pueblo más oprimido. Esto nadie lo puede negar. Y si nació, vivió y murió en la pobreza, esos adornos de oro que cuelgan en las tallas de los pasos es algo que no hace justicia a la Persona.

¿No predicaba con chanclas carcomidas, con retales de ropa, su padre era un simple carpintero, nació en un establo y murió como un miserable? Según las Escrituras, nunca vistió con túnicasa hiladas con oro, no lo maniataron con sogas relucientes, no lo coronaron con espinas de plata, ni expiró en una cruz tallada en lujo. ¿Por qué se representa así? Menos mal que no todas las cofradías se apunta a esta blasfemia. Desfilan con sobriedad, sin florituras ni lujos, como de verdad gusta, como debería ser siempre.

Y ya para qué comentar cómo visten a la ¿Virgen? María. Esto ya es de verdad lacerante. ¿Cuánto oro puede llevar encima? No me explico esa ostentación con la que fue una humilde mujer, con la que fue una persona sencilla y que no vio ensu vida un manto de 12 metros de terciopelo bordado con tanto lujo. Lo siento, pero lo veo como una falta de respeto a la historia y a la religión. Según dicen, Jesús predicó: "Bienaventurados los pobres..." Por eso los lujos en su memoria no tienen cabida.

Relacionando todo esto, me viene a la mente aquella escena de "Indiana Jones y la Última Cruzada", donde al elegir el cáliz sagrado, el nazi optó por el de oro y brillantes, cegado por la avaricia, un fallo fatal que acabó mal. En cambio, Indi sólo dijo: "esa es la copa de un carpintero"; un grial sencillo, mal hecho, simple, sencillo. Y realmente era el Santo Grial. Esta escena podría extrapolarse a lo que quiero decir, que ni el oro ni el lujo representa la figura de aquel Hombre, y que si queremos recordar aquella historia, real o ficticia, hagámoslo bien, fiel, no como algunos quieren que lo hagamos.

Este artículo no es una crítica negativa a la Semana Santa, que es una época muy disfrutable, es más una crítica a esa parte que no encaja en la conmemoración de las exequias que merecen los hechos. No procede el lujo, ni la ostentación, ni el esplendor en la Pasión y Muerte de alguien que para bien o para mal, cambió en mundo...

viernes, 12 de marzo de 2010

Descanse en Paz: Miguel Delibes


Nuestras letras se quedan un poquito más huérfanas....

"Mi vida de escritor no sería como es si no se apoyase en un fondo moral inalterable. Ética y estética se han dado la mano en todos los aspectos de mi vida"

jueves, 4 de marzo de 2010

La Sencillez o la Virtud Perdida

Una de las tres cualidades que puede tener cualquier persona, siempre desde mi punto de vista, es, sin lugar a dudas, la Sencillez. ¿Cuántas personas conocemos que posean esta, llamémosle virtud? No sabría decir, pero pocas, seguro. Poquísimas. Para contestar a esta pregunta habría que plantearse si se sabe exactamente qué es la sencillez. Probablemente un ignorante, que es lo que más abunda por ahí, lo confundiría con la simpleza. Claro, se suele asociar incomprensiblemente una cosa con la otra, cuando son dos cosas diametralmente opuestas. Pero vamos a dejar a los que no saben de esto a un lado.

No pretendo exponer al detalle qué es, porque cada uno lo entiende a su manera (como todo). Y como supongo que tenemos una idea aproximada de lo que significa, sin duda estaréis de acuerdo en que es muy poquita la sencillez que alberga el mundo. O mejor que el mundo, las personas. Porque ha sido vilmente desterrada a los confines del olvido en favor de la supuesta "sofistificación" que se ha apoderado del pensamiento presente.

Y cuando damos con alguien, digamos, sencillo, sin los vulgares tópicos impuestos, es algo tan excepcional, que yo por lo menos me alegro sobremanera. Son los pequeños detalles los que emanan de la sencillez. Cosas tan simples como la forma de hablar, de gesticular, de mirar, de sonreír de forma especial (todo fruto de esta forma de ser), ver esto a mí me hace pensar que aún queda algo diferente y que merece la pena pararse a apreciar. Alguien apartado de las apariencias, de lo preestablecido, con una forma de ser auténtica, sin moldear por lo que ve a su alrededor, sin preocuparse de mantener una determinada imagen por el miedo al ridículo "qué dirán". En el momento en que "actuamos de cara a la galería" es cuando la naturalidad desaparece. Y qué pocas veces se ve un ser que haya roto las cadenas de lo común. Ya apenas se es como uno es, es como quiere que lo vean, solo se actúa y este rol pasa a suplir la personalidad, que en consecuencia se pierde.

No es muy normal encontrarse con esta deliciosa bendición, tal vez por eso es por lo que estas personas tienen un especial interés. Pero si ya es extraño hallar este don, aún más difícil es que exista alguien que sepa apreciarlo. Es más, poseer la virtud de la sencillez supone ahora más un lastre que un signo de interés, de ahí su destierro. Ya sabemos lo que "vende" actualmente, no creo que haga falta que lo repita.

Por todo esto espero seguir descubriendo gente sencilla, en pequeñas dosis, como hasta ahora. Pero conociendo de verdad, considerarlos más que simples conocidos y, por qué no, de entre ellas encontrar la excelencia que aúne las otras hermanas de esta casi exiliada condición. Será, quizás...


"La sencillez y la naturalidad son el supremo y último fin de la cultura" F. Nietzsche