jueves, 25 de marzo de 2010

Acerca de cosas que no entiendo: el oro y la Semana Santa

Me gusta. La Semana Santa me gusta. Será porque el folclore que desprende esta época es un tanto evocadora de sensaciones extrañas. Se conjuran varios elementos que hacen de esta "fiesta" algo especial, quizás sea la mezcolanza de olores en el aire, donde se funden la cera y el incienso, una música que, cuanto menos es característica inconfundible de la Pascua y la exposición "callejera"de unas tallas en algunos casos impresionantes. Dejando a un lado la parte religiosa y viendo la ustera y artística, hay que reconocer que tiene belleza.

Y como no es señal característica de este blog enaltecer lo eclesiástico, debo volver al cauce normal haciendo, cuanto menos, unas matizaciones. Sabiendo que realmente lo que se conmemora es la pasión y muerte de Jesús de Nazaret (que podemos creernos o no), creo que hay cosas que chirrían y rompe con todas las virtudes que he mencionado antes. ¿Qué fue ante todo Jesús, aparte de un grandioso revolucionario que osó tocar las pelotas a los altos mandos religiosos de la época? Fue, simplemente, pobre. Una persona del pueblo más oprimido. Esto nadie lo puede negar. Y si nació, vivió y murió en la pobreza, esos adornos de oro que cuelgan en las tallas de los pasos es algo que no hace justicia a la Persona.

¿No predicaba con chanclas carcomidas, con retales de ropa, su padre era un simple carpintero, nació en un establo y murió como un miserable? Según las Escrituras, nunca vistió con túnicasa hiladas con oro, no lo maniataron con sogas relucientes, no lo coronaron con espinas de plata, ni expiró en una cruz tallada en lujo. ¿Por qué se representa así? Menos mal que no todas las cofradías se apunta a esta blasfemia. Desfilan con sobriedad, sin florituras ni lujos, como de verdad gusta, como debería ser siempre.

Y ya para qué comentar cómo visten a la ¿Virgen? María. Esto ya es de verdad lacerante. ¿Cuánto oro puede llevar encima? No me explico esa ostentación con la que fue una humilde mujer, con la que fue una persona sencilla y que no vio ensu vida un manto de 12 metros de terciopelo bordado con tanto lujo. Lo siento, pero lo veo como una falta de respeto a la historia y a la religión. Según dicen, Jesús predicó: "Bienaventurados los pobres..." Por eso los lujos en su memoria no tienen cabida.

Relacionando todo esto, me viene a la mente aquella escena de "Indiana Jones y la Última Cruzada", donde al elegir el cáliz sagrado, el nazi optó por el de oro y brillantes, cegado por la avaricia, un fallo fatal que acabó mal. En cambio, Indi sólo dijo: "esa es la copa de un carpintero"; un grial sencillo, mal hecho, simple, sencillo. Y realmente era el Santo Grial. Esta escena podría extrapolarse a lo que quiero decir, que ni el oro ni el lujo representa la figura de aquel Hombre, y que si queremos recordar aquella historia, real o ficticia, hagámoslo bien, fiel, no como algunos quieren que lo hagamos.

Este artículo no es una crítica negativa a la Semana Santa, que es una época muy disfrutable, es más una crítica a esa parte que no encaja en la conmemoración de las exequias que merecen los hechos. No procede el lujo, ni la ostentación, ni el esplendor en la Pasión y Muerte de alguien que para bien o para mal, cambió en mundo...

2 comentarios:

  1. Efectivamente, completamente de acuerdo contigo, salvo en que a mi ni siquiera me llama la atención el "folclore" y la puesta en escena de estas representaciones (¿teatrales?)... o como dice el bueno de Tote King "...esta semana santa, a la playa"...bueno yo al campo...ejeje

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  2. Coincido contigo en la visión folclórica de la semana santa, tiene algo de misticismo que atrae. Pero siempre sentiré repulsa hacia la congregación llena de hipocresia y totalmente falsa. Como todos los rituales cristianos no deja de ser la burda copia de ceremonias ancestrales.

    Solemne triduo!!

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