viernes, 16 de abril de 2010

Los Goonies, en busca de la escena perdida


¿Recordáis Los Goonies? Aquella maravillosa película de nuestra añorada infancia? ¿Quién no la vio y se maravilló con la fabulosa búsqueda del tesoro de Willy el Tuerto? ¿Quién no quiso ser un Gooni alguna vez? Ahora es impensable que se realice una película juvenil con calidad, no hay más que ver los desechos para jóvenes que se ruedan últimamente, no hace falta que haga referencia al engendro ese llamado Crepúsculo y demás gilipolleces. Es normal, va en consonancia con el nivel mental de la época, y ahora ya sabemos el nivel intelectual de los jóvenes. Antes éramos muy diferentes, afortunadamente.

Bueno, no me desvío que siempre me pasa lo mismo. Aquella genial película era todo una gozada. Una sabia mezcla de aventura, misterio, humor y todo ello hecho pensando en el público más joven, pero sin insultar su inteligencia. Ya la presentación de los personajes es genial, con un ritmo fabuloso que ya no nos dejará en toda la película. Y es que toda la pandilla tiene una personalidad muy marcada y definida, con sus rencillas entre ellos, sus bromas y sus amistades. Buenísimo el momento en que le abren la puerta a Gordi con un ingenioso mecanismo que ya quisieran los de la payasada esa de El Hormiguero. ¿Y qué me decís del mítico supermeneo? Para troncharse. Porque este personaje protagoniza uno de los momentos con los que más me he reído con una escena, el interrogatorio que le hacen los malos de turno, los Fratelli, es histórico. O cuando encuentra el cadáver en la nevera. Impagable.

Igual de bueno es el joven chino, Data, con sus trabajados pero casi siempre inútiles inventos. Tiene tantos momentos buenos que podría estar un buen rato con ellos, pero no es plan de contar demasiadas cosas. Todo sucede alrededor de la búsqueda del fabuloso tesoro pirata, cuyo culmen tiene con la llegada al barco, en esa cueva donde hay una sorpresa que ahora desvelaré. Las partes más aventureras son igualmente memorables, como la caída de las piedras o la secuencia del órgano. Hasta el personaje deforme que hace las veces de "monstruo salvaje", está perfectamente integrado en la trama, protagonizando momentos que nos arrancaron más de una risa. Si es que es tan mítica esta película entre los afortunados que somos de los 80, que es imposible que le encuentre algún "pero", aunque lo tenga. La habré visto como 20 veces o más y nunca me canso. Inolvidable.

En fin, todo esto venía, a que he encontrado una escena que fue cortada del metraje original, y quereía compartirlo con todos aquellos que siguen admirando esta genialidad. No sé si os acordaréis, que al final de la película, cuando los chicos están contando las peripecias de su viaje, uno de ellos dice: "...y había un pulpo gigante". Yo cuando escuchaba esto pensaba que era una exageración del chico, para hinchar su periplo, pero resulta que esa escena fue rodada y posteriormente eliminada. Aquí os la dejo, para todos aquellos que fueron Goonies...

1 comentario:

  1. La verdad es que me han venido algunos buenos recuerdos de la película, como la vez que intenté imitar al chino de los inventos con desastrosos resultados. Cosas de chavales.Gracias por escribir sobre ella!!

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