miércoles, 7 de abril de 2010

Por qué hay tantas tías y tan pocas mujeres



Hace poco, mientras me afanaba en encontrar algún libro que me alejara del estelcolero en que a veces se convierte este mundo, mis incautos ojos fueron a pararse en un ejemplar cuyo título rezaba: Por qué los hombres quieren sexo y las mujeres necesitan amor (anda que lo que tengo que escribir a veces). Al cabo de un rato, y cuando ya habían cesado mis nauseas, no pude evitar una sonrisa y pensar que dicho título representaba un pensamiento bastante extendido entre un gran sector de las féminas actuales que creen que han recorrido mucho mundo y son más listas que nadie (es como una especie de moda gilipollezca).

Dejando a un lado el contenido del libro, que ni siquiera me importa, fijándonos tan sólo en el título, se nos deja muy claro que personas sensatas e inteligentes no lo han escrito (creo que son dos "autores", pero repito, no me interesa lo más mínimo), y es que como ya he dicho alguna vez hoy escribe cualquiera. Y encima mirad los divertidos dibujos que acompañan la horrible portada, originales a más no poder, parecen extraídos de los e-mail estos absurdos que se reenvían las pavas entre sí.

En fin, se nos escupe directamente a la cara que los hombres no necesitamos amor y las mujeres no quieren sexo. Esto lo tomo yo como un insulto, tanto para los unos como para las otras. Vamos a ver, vaya de lo que vaya el libro (seguro que hasta la propaganda del Carrefour es más interesante), un título tan sumamente estúpido no se elige, que eso a lo mejor llama la atención de unos cuantos (o unas cuantas) memos, pero para alguien medianamente inteligente está de más.

Ya sé que lo más fácil es generalizar, eso lo hacemos todos, pero es que con este tema en cuestión se suele ser bastante inepto, o inepta más bien. Como ya dije en un artículo anterior, cuando alguien me dice estupideces de esta índole, ya me ha dado una idea bastante amplia de sus capacidades mentales, igual que estos autores.
Como todos sabemos, el número de tías (las mujeres son otra cosa) reclusas de la ignorancia es muy alto, y lo que les suele atraer más que otra cosa es la mierda. Seamos claros, se mueren por tirarse a los tíos (los hombres son otra cosa) más básicos que encuentran, como consecuencia de su privitivismo mental. Son consumidoras de basura, comedoras de excrementos musculados y/o tatuados y/o agujereados, que no tienen capacidades para discernir lo que vale de lo que no. Su forma de pensar puede ser la siguiente: "todos los tíos buscan lo mismo, son iguales, pero yo me visto como una puta para ir a la discoteca de moda a ver si alguno se me tira al cuello"; pues chica, qué quieres que te diga. Si casualmente dan con alguien que busque una mirada, una sonrisa, una condición especial, lo toman como a un simplón o un tonto y a otra cosa. Así de real y así de triste.

Creo que esto no tiene remedio, si acaso la visita a un especialista para un ajuste de la realidad, porque lo que hacen estas fieles escuderas de la vulgaridad y lo simple, es conocer a un maromo de estos con su neurona en el pene, los cuales pasan un tiempo con ellas, el suficiente para aplacar su voracidad animal, a la mierda y a por otra de éstas. La tipa, con su merecidísimo escarmiento, lo primero que hace es llamar a su amiguita y contarle que todos los tíos son iguales y demás gilipolleces para a continuación rotozar en sus merecidísimas lágrimas. Imbécil, te jodes, elegiste lo que querías, ni más ni menos.

A todas aquellas tías que creen y afirman que todos los tíos son iguales, a todas aquellas tías que sólo se detienen en un envoltorio artificial, a todas aquellas tías que os gusta que "os metan caña", a todas aquellas tías que sólo "necesitan amor" entre las piernas, a todas aquellas tías que sólo encontraréis vacío en un hombre, gracias.
Gracias por hacerme mucho más interesantes a las mujeres.

1 comentario:

  1. No puedo más que feleicitarte una vez más, primero porque estoy de acuerdo en lo que dices, y sobre todo porque lo muestras con la dosis de humor necesaria, para que como bien dice, de cada día me parezcan más y más interesantes las mujeres...aunque no obstante, hace ya mucho tiempo que no concozco ninguna mujer, tías muchas.

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