jueves, 5 de agosto de 2010

"Las Benévolas", el horror puro


Este libro es el más fiel retrato de la época más atroz que ha vivido el ser humano. Es lo terrible narrado. Es el preciso dibujo de la sinrazón. Es el horror en estado puro.
Dice Vargas Llosa que este libro nos demuestra que "la inhumanidad de los verdugos alcanzaron cimas más altas de monstruosidad de lo que creíamos". Y no le falta razón. No creo recordar una narración tan sumamente dura y terrorífica como esta. Y lo peor de todo es que no es ficción, es lo que pasó realmente.

J. Littell demuestra en esta su primera obra que es un escritor como pocos. Porque para ser su primer libro, ha conseguido una monumental historia metiéndonos en la piel de un oficial nazi encargado en un principio de resolver "la cuestión judía". Su historia está contada en primera persona, desde los ojos de este asesino y eso le da una perspectiva fría y cruel al relato. Abre el prólogo diciendo que no se arrepiente de nada, que sólo recibía órdenes, que era obedecer o morir, y nos insta a pensar qué haríamos nosotros. Da que pensar. Y mucho. ¿Qué haríamos realmente si nos ordenaran matar?

Cuestiones morales aparte, el libro es, como he dicho, atroz, pero con una precisión histórica que pone los pelos de punta. Muchos historiadores han alabado el trabajo de documentación titánico. Todo está descrito con un detalle y precisión milimétricos. Y esto lleva a presenciar de forma directa las barbaridades que se cometieron con un pueblo que no sabía el porqué de aquellos exterminios. Detalla con todo lujo de detalles las primeras matanzas que se cometieron, antes de "inventarse" las cámaras de gas. Estar leyendo y sentir un escalofrío, sentir rabia y tristeza, una panoplia de sensaciones todas ellas demoledoras. Escenas muy crudas, terribles, pero sin buscar el morbo gratuito. Simplemente descripción.

Es una lectura difícil, por contenido y por narración. Delirios de una mente atormentada, que se reflejan en actitudes a veces surrealistas, en especial en uno de los capítulos finales en los que se roza la paranoia.
No sé si recomendar encarecidamente su lectura o aconsejar que ni os acerquéis. Tiene momentos verdaderamente duros, capaces de arrancarte una mueca de asco y estupor. Pero es una gran novela. Grandísima. No en vano obtuvo el premio más prestigioso de Francia, el Goncourt.

1 comentario:

  1. Tengo ganas ya de leerlo. Sobre todo lo más interesante es conocer con profundidad lo que puede pasar por una mente perversa, a la vez que se aprende todo lo relacionado con uno de los apartados más crueles de la historia.

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