viernes, 11 de marzo de 2011

El genocidio indígena. La vergüenza española (I)


C
asi todos los pueblos o países, por no decir todos, tienen en su historia algún momento del que avergonzarse. Y más de un momento y más de dos. Como pocas veces el hombre camina por la senda de la cordura y la razón, sus manos casi siempre han estado manchadas con la sangre de sus congéneres. Está claro que la Historia está más salpicada de muerte y destrucción que de otra cosa. Si imaginamos por un momento que alguien ajeno a nuestro planeta (sí, ya sé que es mucho suponer) repasara el camino de la humanidad por este mundo ya casi agonizante, sentiría una mezcla de vergüenza, estupor y asco, más que admiración o atracción. Si viera los miles de millones de muertes causadas en guerras, genocidios y dictaduras quizás se le quitarían las ganas de contactar con una especie capaz de matar, torturar y aniquilar a sus semejantes por motivos tan simples como las ideologías, religiones o pensamientos.

Mirando y analizando los motivos de los grandes exterminios y conflictos, veremos que la gran mayoría de deben o debieron a la religión, la ocupación de un trozo de tierra o intrascendentes divergencias ideológicas. Cosas tan insignificantes desencadenaron auténticos infiernos que masacraron la dignidad humana para siempre.
Si nos referimos a las enormes matanzas perpretadas por el indigno ser humano, podemos aterrorizarnos viendo los muchos genocidios ocurridos. Por todos es conocido el Holocausto judío (aunque aún haya descerebrados que lo niegan), el exterminio comunista de Stalin (aunque aún queden ignorantes que lo niegan), y por supuesto el infame aplastamiento del pueblo indígena de América con la llegada de los españoles y compañía (aunque aún queden idiotas que lo niegan, como posteriormente veremos). Luego hay otros menos conocidos, con "menos víctimas" ("las que son pocas para nosotros, son todas para los muertos"). Así, tenemos que "enorgullecernos" de los alrededor de los 2000000 de muertos en Camboya a manos de Pol Pot en los años 70 del siglo XX, los 1500000 de armenios aniquilados por el ejército turco a principio de siglo, o los 800000 crímenes en Ruanda en 1994. Todo esto si dejamos de lado las guerras (la de los Balcanes fue especialmente sádica), o dictaduras que han sembrado de horror infinidad de países (incluida España, no hace mucho).
De todas estas sinrazones, quisiera extenderme un poco más en una de ellas y recordar cómo un puñado de países -con España a la cabeza- y una asquerosa institución sectaria, masacraron y aniquilaron a miles de personas en la colonización -invasión- americana. Próximamente, en otro artículo continuaré con ello, para no hacer muy pesado este.

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