lunes, 23 de mayo de 2011

#15m, #spanishrevolution. #22m, #estupidezrevolution


España. Nunca la he entendido. Siempre me ha parecido un país pobre, en ideales y en conciencia. Cierto es que es un sitio donde se vive bien, con un paisaje hermoso y un patrimonio artístico muy atractivo (del clima no hablo porque para mí es horrible, por lo menos en el Sur). Soy de los que consideran que en general existe una ignorancia innata en el pueblo español -que no se me malinterprete, hablo en general, y ciertas cosas me dan la razón como ahora veremos-. Sí, grandes precariedades en la forma de pensar de un pueblo que no es capaz de usar la razón bajo ninguna cirscunstancia (sólo hay que ver cuáles son los programas televisivos con mayores índices de audiencia).

Sin duda, fiel reflejo de todo esto que digo, es la clase política que sufrimos -supuestamente elegida democráticamente por el pueblo-, capaz de llevar al país a una situación casi insostenible sin sentir el más mínimo remordimiento. Pero cuando uno ya estaba harto, sin esperanza de cambio, sin esperar que la cosa de un vuelco que haga de este país algo medio habitable, el pasado 15 de marzo surgió una voz unánime contra todos aquellos ladrones, delincuentes, maleates y corruptos que ostentan el poder que el pueblo inconscientemente les ha concedido.
Un movimiento bautizado como #spanishrevolution que pretende -pretendía- cambiar la historia del estercolero español.

Esta "revolución", por su organización, ideas y participación, hizo setir cierta ilusión (lo que más admiré era que no había simpatía por ningún partido). Ganas de un cambio, de acabar con la miserable situación bipartidista que nos castiga, de acabar con listas electorales repletas de imputados, de acabar con los privilegios de los bancos -que recordemos, son los responsables de la gran crisis-. No voy a negar que me sentí esperanzado y orgulloso de esa gente que se hechó a las plazas gritando "¡democracia real ya!". Y tampoco voy a negar que pensé que quizás se produjera el esperado cambio de mentalidad en la sociedad española, anquilosada en ideas de tiempos antediluvianos.

Y llegaron las elecciones autonómicas y municipales. ¿Y qué? Pues más de lo mismo. Decepción. Decepción porque se había iniciado un proyecto en el pueblo que inocentemente creíamos que iba a cambira algo. No ha sido así. Ha ganado el PP, y el PSOE segunda fuerza política. ¿Estamos locos? Se habla de un cambio por parte de los populares y en realidad es un regreso. Continuamos en la espiral bipartidista y todo sigue igual (supongo que mi voto iría a la basura, así es esta "democracia". ¿Dónde está la #spanishrevolution? ¿La gente es ciega y sorda?
La explicación es bien sencilla. Somos muy pocos. Apenas se oye nuestra voz en las urnas, y así no se puede cambiar nada. La ignorancia y la estupidez hacen que se siga votando a los indeseables, cuyo respeto por el pueblo es inexistente. Y ese voto por gente que insulta nuestra inteligencia vale más que el voto para otros que quizás tengan conciencia de sus votantes.

Lo de Valencia es la representación de toda la mierda que impera en muchos partidos y votantes. ¿Cómo es posible votar a un tipo imputado por corrupción? ¿En qué están pensando? Está claro que ser fiel acérrimo a un partido es síntoma de una escasa inteligencia. ¿No hay otros a quien votar? ¿Siempre a los mismos chorizos de PPSOE? ¿Medio millón de votos en blanco? ¿Y qué?
Es una pena. El grito del #15m se diluye entre la idiotez y la obcecación de la mayoría de los españoles. Tras estas elecciones se ha puesto de manifiesto que España nunca va a cambiar, que le da igual que nos ninguneen y nos ahoguen, que siempre va a estar votando a la misma chusma bipartidista que la masacra, y que los realmente indignados somos "cuatro gatos".
A día de hoy, las acampadas van a continuar al menos una semana más, y me da la sensación que con más indignación aún -y con más desánimo-, porque los ignorantes -que son muchísimos, como hemos visto- no los escuchan, porque estamos en un país lleno de basura y son pocos los que desean limpiarlo. Tras las elecciones, sólo me pregunto una cosa, citando a ese agitador futbolístico: ¿Por qué?

1 comentario:

  1. Mira, Santi, creo que precisamente eso que comentas es en la que NO hay que caer: el desánimo y la desesperanza.
    El otro día, mientras estaba en la Plaza del Carmen escuchando a los que hablaban, comenté a quien estaba conmigo que me daba en la nariz que el día de las elecciones iba a haber un resultado especialmente bueno para la derecha. Por qué? Es muy fácil: si te fijas en resultados de anteriores elecciones el número de votos para la derecha no ha cambiado tanto. Su electorado es muy fiel, va a votar y no vota a la izquierda por castigo, siempre votan a "los suyos". Y si te diste cuenta, ninguna de las personas que estos días han poblado las plazas españolas pidindo cambios eran votantes de derechas, a que no?. Bien, ahí ya tienes el punto uno.
    El punto dos es que aunque no se ha fomentado el no votar, sí hay gente que no ha votado, por descontento, por castigo o por opción. Esos son votos que no suma la izquierda. De los que han votado a la izquierda, que han sido incluso más que otras veces, lo que ha sucedido es que el voto ha sido mucho más diverso, de modo que pequeños partidos de izquierdas han obtenido votos, pero no suficientes para tener representación. Esto ha hecho que el partido "grande" de izquierdas, PSOE, haya perdido representación porque han perdido votos, y los pequeños no los han podido llegar a conseguir, porque aún con votos, estos no son suficientes.

    Cuál es el error? Creo que el error ha sido querer arreglar el problema optando por algo que hoy en día, y con este sistema electoral, aún no es posible. Se debería haber votado a "lo menos malo", y después haberles exigido cambios reales, seguir luchando con fuerza por lo que se persigue.

    No está mal que se vote a los pequeños, lo malo es que eso no ha sido efectivo. Aunque quizás haga reflexionar a la gran izquierda.

    Qué nos queda ahora? Un trabajo muy peliagudo, porque con la derecha en cada pueblo, todo es muuuuuucho más difícil. No sabemos bien lo que se nos viene encima....Pero que hay que seguir luchando , hay que seguir. Porque, Santi, en serio eras tan utópico y pensabas que el resultado iba a ser otro tras las elecciones???

    No hay excusa, hay que seguir trabajando por la democracia real!!!!

    Me he dejado algo? : )

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