martes, 18 de octubre de 2011

Tontos a domicilio

Vecinos, esos seres que cuanto más lejos los tengamos mucho mejor. La mayoría son molestos, chismosos y maleducados. Sujetos con los que estamos obligados a cruzarnos casi a diario e incluso compartir espacios tan recucidos como un ascensor y tener que recurrir a comentar el tiempo para que el silencio del trayecto no se haga más incómodo. No nos gusta cruzarnos con el vecino, eso es innegable. Y si son vecinos de los de toda la vida, esto es, de los cotillas y fisgones, pues peor que peor.

Las
marujas -aunque no sean el objeto de esta entrada, como luego veremos- son el ejemplo más clásico de vecinos inmundos. Estas criaturas, de lengua bífida y finísimo aparato auditivo, viven por y para saber de las mierdas de sus vecinos, y si es necesario pegar la oreja a la pared, la pegan. Estas destripavidas, con su infecta condición, se reúnen luego en sus corrillos de radio macuto para pasarse de unas otras las novedades más morbosas de las que se han echo eco a través de las paredes o de los patios de forma sibilina y rastrera. Son las pústulas del vecindario, cuya vida es tan anodina y falta de interés que tienen que buscar sustento en las cotidianidades de sus alrededores. Y si algún día no tienen la boca infestada de excrementos, se los inventan y salen del paso en el mencionado corrillo de liendres que conforman.

Pero como de estos esperpentos no hay que preocuparse -cuando sí hay que preocuparse es cuando nos critica alguien más inteligente que nosotros, y por supuesto no es el caso- vamos con los que de verdad te pueden joder la existencia. Porque si vives en una ciudad universitaria, probablemete sepas que estoy hablando de los estudiantes. Esos jóvenes que se suponen están haciendo una carrera y que si tienes la suerte en contra te van a joder noche tras noches sin importarles lo más mínimo tus intentos infructuosos de descanso.
El caso es que como estos chiquillos son cada vez más estúpidos, ya no hay año en el que tengas la cantinela pegada a tu cama religiosamente a la hora de dormir.

Sí, la inmensa mayoría de estos futuros médicos, abogados, arquitectos -o parados, que es lo más probable- no tienen una educación ni respeto mínimos. Con sus botellones, charlas, por supuesto a voces, músicas, golpes e incluso peleas a altas horas de la noche hacen que uno esté en su cama con cara de tonto y acordándose de la putísima madre que los parió por haberlos echado al mundo. Y guárdate de llamarles la atención o avisar a la policía... ¿A quién se le ocurre poner música -o lo que mierda sea eso- a la una o dos de madrugada, sin pensar en el por culo que puede darle a la gente vive a su alrededor?


Siendo este el cuarto año consecutivo -repito, cuarto año consecutivo- que sufro a estos maleantes disfrazados de estudiosos puedo afirmar que su falta de adaptación a vivir en sociedad es infinita. Son fiel reflejo de una sociedad que no camina en la buena dirección, porque si estos payasos descafeinados son el futuro de un país, apañados vamos. Si con 20 ó 25 años no saben lo que es el respeto, la educación y el saber estar, no lo van a saber nunca. Si con más de 20 años eres un desecho de persona ya lo vas a ser toda tu vida. Y desgraciadamente es lo que hay. Porque el ejemplo que ponía de mis 4 años viviendo rodeado de escoria en descomposición, no han sido con los mismos fulanos -y fulanas-. Cada año académico han ido cambiando y la cosa ha seguido igual. ¿Ni uno normal, que se diga que a partir de ciertas horas es mejor bajar el volumen de la voz, de escuchar música -repugnante- en sus cascos y dejar los botelloncitos para los rediles habilitados al efecto?


Porque los mastuerzos estos al fin y al cabo lo que perpetran es una invasión de tu intimidad. A uno no le apetece estar en su casa, estudiando, leyendo o haciendo lo que le salga de las narices y estar escuchando mamarrachadas de los tontos de turno. Ni mamarrachadas, ni música de una calidad ínfima, ni cómo hechan el polvo del día.
Y pensar que estos escombros poseerán un título universitario es, de verdad, para echarse a llorar...

3 comentarios:

  1. Pues si que estás tu contento con los vecinos corazón...

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  2. Que me vas a contar...Pero si no tienen respeto por ellos mismos, que respeto van a mostrar hacia los demás. Esa basura es el "futuro"...miedo me da...

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